Wadi Rum, un pequeño desierto situado al sur de Jordania y parada de todos los circuitos por el país oriental, es también conocido como el Valle de la Luna. Se trata de un soberbio escenario natural donde en el año 1962 se rodó el épico film 'Lawrence de Arabia'.
En su libro Los siete pilares de la sabiduría sobre su aventura por las lejanas tierras de la Península Arábiga, el oficial de inteligencia británico Thomas Edward Lawrence escribió sobre el desierto de Wadi Rum: «El atardecer carmesí en estos acantilados y empinadas escaleras de fuego neblinoso descienden hasta el sendero amurallado... Es un lugar inmenso, solitario... Como tocado por la mano de Dios».
Las palabras utilizadas por este intrépido arqueólogo y militar para describir el Wadi Rum, hacen honor a este pequeño universo vacío y sin límites donde la arena, el viento y el agua han ido esculpiendo a lo largo del tiempo uno de los paisajes más bellos de la Tierra. Entre este laberíntico desierto de rocas monolíticas que pueden alcanzar los 1750 metros de altura, el príncipe Faisal Bin Hussein y T.E Lawrence establecieron su cuartel general durante la Revolución Árabe contra los turcos otomanos en la Primera Guerra Mundial. Experto estratega militar y gran conocedor del terreno, de su lengua y de sus costumbres, T.E Lawrence ayudó al príncipe Faisal a organizar una guerra de guerrillas a las que se fueron uniendo las tribus nómadas.
Con un pequeño ejército mal armado consiguieron avanzar aterrorizando a las tropas enemigas mucho más numerosas y mejor preparadas. En julio de 1917 lograron conquistar la estratégica ciudad de Aqaba, a orillas del Mar Rojo, consiguiendo una aplastante victoria para los árabes. Lawrence se convirtió en un héroe entre las tribus beduinas y aun hoy, los más ancianos, lo recuerdan como el auténtico libertador de su pueblo.
Los descendientes de aquellos guerreros beduinos siguen habitando el desierto en sus jaimas, viviendo como seminómadas y son los mejores guías para descubrir el Wadi Rum. La mejor manera de hacerlo es a lomo de camello, donde uno podrá adentrarse hasta los lugares más recónditos de Jebel Rum, descubrir las ruinas de la casa de T.S Lawrence, o antiguos petroglifos de 4.000 años de antigüedad, y acampar bajo los arcos de piedra de Burdah y Wadak para contemplar los más bellos atardeceres mientras se disfruta de la tradicional ceremonia beduina de las tres tazas de café; una por el alma, otra por la espada y otra por el invitado. Un viaje que nunca olvidará.
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