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En tobogán a la recepción

La llegada del AVE a Málaga hace dos años no sólo supuso una revalorización de la ciudad a nivel económico y turístico sino que también ha permitido crear un nuevo centro urbano alrededor de la estación María Zambrano en contraposición al del casco antiguo en el entorno de la Catedral, el Museo Picasso y la calle Larios. Una oportunidad para lanzar una imagen de la capital de la Costa del Sol mucho más contemporánea que mira hacia el futuro.

Javier Mazorra

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Actualizado martes 20/10/2009 19:20 horas
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Para ello, se ha envuelto a la estación en un gigantesco centro comercial de última generación (dicen que es el más grande de la región) que incluye un hotel de cuatro estrellas tan vanguardista que se puede llegar a la recepción a través de un inusitado tobogán de aluminio. Es difícil imaginar lo que esconde en su interior este insólito hotel de la cadena Barceló en Málaga.

Las sorpresas comienzan en la misma recepción que de alguna forma es la prolongación del B Lounge, un bar de copas, salón, zona de ocio juguetona y lúdica totalmente abierta a la ciudad que, gracias al diseño de Jordi Torres, se ha convertido en una referencia en esta parte de Andalucía. Este barcelonés que no ha dejado nunca de sorprender a través de sus diseños rompedores y sin complejos consiguió ser finalista de los premios FAD precisamente por su trabajo en este hotel.

La combinación de colores puede resultar chirriante para algunos, pero transmite una enorme energía y dan ganas de ponerse a bailar. La selección de materiales elegidos es cuanto menos heterodoxa, con gresites de color rosa y todo tipo de plásticos y materiales innovadores que nos llevan a los años setenta a través de un extravagante viaje personal por los maestros favoritos de Torres. Hay continuos guiños, como esos reservados que parecen salidos de una película de ciencia ficción en el más puro estilo 2001 Odisea en el Espacio o ese triunfo en forma de lluvia de lágrimas que ilumina el espacio.

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De una forma sutil se combinan los espacios para ver y ser vistos con los mucho más íntimos y personales. El elemento más emblemático es, sin embargo, la chorrera como llaman los malagueños al tobogán que cae desde el cielo hasta el mismo centro de la recepción. Una escultura deslizante para humanos atrevidos que osen serpentear por él de un piso a otro. Su nombre oficial es edha y se convierte siempre una experiencia inolvidable para todos los huéspedes. Para Jordi Torres, entrar en el Barceló Málaga debe transmitir algo parecido a transitar por una pintura tridimensional, lo cual, según él, crea un nuevo lenguaje universal que comunica el alma de la arquitectura.

Pero ese espíritu vanguardista no se limita a la entrada, sino que se prolonga en las habitaciones donde se ha sabido combinar la máxima funcionalidad con un diseño estrictamente contemporáneo. En las habitaciones superiores todo gira alrededor de la cama inmaculadamente blanca. La única nota de color la da la presencia de un sillón en rojo u otro color puro. Una gran foto sirve como testero y lo demás es lo que necesita todo viajero, una mesa donde trabajar, un reposa equipajes, un armario con mucho servicio y un cuarto de baño completo.

En los otros tipos de habitaciones (las DeLuxe, Junior Suite o incluso en la máxima categoría) se amplían las prestaciones, hay más espacio, se juega con la pared entre el dormitorio y el cuarto de baño abriendo pequeñas ventanas llenas de complicidad pero se mantiene el mismo tipo de diseño. Para el restaurante se ha preferido seleccionar un tipo de colores mucho más calientes en tonos marrones y terrosos que provocan un sensación relajante para acompañar una cocina con toques asiáticos aunque no falta la nota rabiosamente contemporánea en las imaginativas lámparas de color negro.

| Hotel Barceló Málaga. Héroe de Sostoa, 2, Málaga. Tfno: 952 04 74 94. www.barcelo.com. Desde 90 euros.

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