Seti Abu Simbel Hotel.
Abu Simbel, Egipto. Tfno: (2097) 40 07 20.
134 habitaciones y cuatro suites.
Desde 90 euros.
4 estrellas.
Con vistas.
La visita al templo de Ramsés II es el principal motivo por el que miles de turistas llegan cada día a este recóndito paraje egipcio, a tan sólo 50 kilómetros de Sudán. Aquí, en Abu Simbel, en pleno desierto, quiso el fornido faraón (al menos, así se hacía pintar él en los jeroglíficos...) dejar bien clara su victoria sobre los nubios, llegando adonde no lo había hecho nadie. De hecho, dicen los libros de Historia (y sobre todo los multilingües guías que acaparan el lugar) que sólo vino a estas tierras del sur para la inauguración. Por eso, ni siquiera se enteró de que, pronto, una de las efigies quedaría decapitada por los siglos de los siglos.
Sea como sea, es uno de los imprescindibles de Egipto, casi a la par que las pirámides o los cruceros por el Nilo, lo que hace que, cada día, viajeros de toda condición recorran en autobús los 280 kilómetros que separan Asuán, centro neurálgico de su periplo por tierras egipcias, de Abu Simbel. Esta cifra habría que multiplicarla por dos, ya que lo normal es que los viajeros, una vez visto el monumento, se encaminen de nuevo hacia Asuán. Toda una hazaña sólo apta para espíritus que no teman los madrugones, el dolor de espalda, las carreteras egipcias y, casi peor, los conductores locales.
Pero hay otra forma de disfrutar de la visita, y ésta es haciendo parada y posta en uno de los dos hoteles del pueblo de Abu Simbel, a un par de kilómetros del yacimiento histórico. El de mayor categoría es el Seti, de cuatro estrellas y marcado carácter nubio, una civilización nacida en tiempos prehistóricos, de carácter agrario y comercial, que floreció bajo la dominación faraónica y se extiende hasta Sudán.
En términos arquitectónicos, se traduce en simpáticos bungalows abovedados y rematados en piedra dispuestos en torno a la inmensa piscina, que zigzaguea entre los jardines del complejo. En definitiva, un oasis de tranquilidad en medio de la nada, ideal para acabar el agotador (aunque necesario) periplo de templos, excursiones y caminatas a lo largo y ancho del país árabe. Y es que Abu Simbel es la última ciudad habitada de Egipto antes de llegar a Sudán.
Todas las habitaciones (134 más cuatro suites) del hotel, inaugurado en 1999, cuentan con terraza, desde la que se obtienen unas estupendas vistas del lago Nasser, creado artificialmente tras la construcción de la gran presa de Asuán. También es posible divisarlo desde el bar-cafetería mientras se fuma una pipa de agua (aquí shisha) de manzana, menta, café o albaricoque. O se degusta el también típico kofta, una especie de pincho de carne asada a la parrilla.
Esto podría ser un aperitivo de lo que le espera en el buffet del restaurante, ya que normalmente los turistas que se alojan aquí suelen contar con media pensión. Una costumbre del hotel que, por cierto, lleva el nombre del poderoso faraón cuya momia apareció con el corazón cambiado al lado derecho para, dicen, gozar de mejor salud circulatoria en el otro mundo... ¿Sólo leyenda?
Habitaciones con aire acondicionado, minibar, televisión con satélite..., teatro con vistas al lago Nasser, restaurante, bar, cafetería, Internet, billar, pistas de tenis, piscina, servicio de habitaciones las 24 horas del día, aceptación de tarjetas de crédito, etcétera.
Su privilegiada ubicación, a dos kilómetros del imponente templo de Ramsés II y del de su mujer, Nefertari.
Sus 'Nubian Nights' de ambiente chill out en la jaima del hotel. Allí, cada noche se puede disfrutar de un té a la menta y una shisha mientras suena música local.
Sus agradables vistas al lago Nasser, así como el trato personalizado del servicio del hotel.
Egyptair (www.egyptair.com) e Iberia (www.iberia.com) tienen vuelos directos a El Cairo desde España (Madrid y Barcelona) desde 400 euros ida y vuelta. Desde allí, Egyptair vuela a Abu Simbel (dos horas y media de trayecto). También hay vuelos disponibles desde Luxor (una hora y media) y Asuán (media hora). El aeropuerto de Abu Simbel está a unos cinco kilómetros del hotel. Aun así, los turistas suelen llegar desde Asuán en carretera (280 kilómetros).
La visita a los templos de Ramsés II y Nefertari, labrados en roca en plena montaña. Los huéspedes suelen disfrutar del espectáculo de luz y sonido que tiene lugar cada noche en ellos y que recorre su historia (en español) a lo largo de los siglos y los siglos.
Un crucero en barco por el lago Nasser. No son tan usuales como los que surcan el Nilo, pero igual (o más) de recomendables.
Un paseo por Abu Simbel, una bella aldea nubia de características casas blancas y abovedadas, cafés bulliciosos y cuidados jardines.
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