Marqués de Riscal. El hotel de Gehry
Frank o. Gehry ha diseñado todo tipo de edificios, incluidos museos como el Guggenheim de Bilbao, pero su único hotel sigue siendo este «animal galopando por el campo, flotando en medio de viñedos» como a él mismo le gusta describirlo, a 90 minutos de su obra más carismática.

Se cuenta que el mítico Ian Schrager lo contrató para remodelar el Astor Place de Nueva York pero, como más tarde le ha ocurrido con su proyecto Grand Avenue en Los Ángeles, nunca llegó a hacerse realidad. Si alguien tiene el capricho de dormir en un Gehry tiene que acercarse a este delicioso pueblecito todavía en el País Vasco pero con la mirada puesta ya en La Rioja.
Elciego siempre ha llamado la atención por su airosa iglesia de San Andrés que, desde hace unos años, atrae a cientos de peregrinos que buscan completar su experiencia Gehry y al mismo tiempo saborear un buen vino Marqués de Riscal en el mismo lugar en el que se produce.
Aunque el rasgo más significativo sean los voladizos de titanio en color oro y burdeos -como corresponde a un lugar relacionado con una bodega– en realidad el núcleo central de la construcción es de piedra, lo que no impide que tenga todos los elementos originales de ese vocabulario arquitectónico que ha hecho famoso su autor. No hay dos rincones iguales en este insólito ramo de flores; a cada paso surge una sorpresa pero siempre en función del entorno donde se encuentra.

Las vistas desde sus curiosas ventanas son siempre una prolongación natural del edificio que no intenta competir con la iglesia del pueblo sino complementarla. Las dimensiones, tanto de las habitaciones como de los espacios comunes, tienen una escala humana y un tono íntimo que ha obligado a los responsables del hotel a impedir cualquier tipo de visita turística. Sólo el bar y el excelente restaurante están abiertos al público.
El arquitecto cuenta que se ha inspirado en su propia casa de Santa Mónica y eso se nota, sobre todo en la biblioteca, que podría ser el espacio que muchos hemos soñado tener en nuestra propia casa. Es posible alojarse en alguna de las catorce habitaciones dentro de el edificio original – las más recomendables son las 101–104, 112, 114 y 115- aunque las más cómodas y con las mejores vistas (las 116, 117 y 118 en especial) se encuentran en un discreto edificio anexo unido al principal por una pasarela.
Los puristas, los que quieran una experiencia cien por cien Gehry, preferirán las primeras, no importándoles someterse a las exigencias del diseño, su reducido tamaño y la imposibilidad de ver la obra maestra desde fuera. Tanto la decoración interior como los muebles tienen el toque del arquitecto incluida su emblemática lámpara nube.
Parte integrante de este cinco estrellas Starwood de Luxe es el singular spa Caudalie, también diseñado por Gehry. Por sí solo merecería una escapada hasta este remoto rincón de Euskadi. Se podrían escribir varias páginas describiendo cada detalle de este espacio creado para lograr el máximo grado de bienestar del viajero. Desde el color rojo de las tumbonas a la utilización de piedras traídas especialmente de Brasil, la selección de maderas, todo ello como telón de fondo para un conjunto de tratamientos de vinoterapia pioneros en el mundo.
Y tampoco hay que olvidarse que a los pies del hotel se encuentra una de las bodegas con más solera de la Rioja desde 1870, a disposición de los huéspedes. En unos cincuentas kilómetros a la redonda los amantes de la arquitectura contemporánea cuentan con media docena de bodegas excepcionales, diseñadas por algunos de los mejores arquitectos de nuestro tiempo.
Marqués de Riscal | Calle Torrea, 1. Elciego. Tfno: 945 180 880. www.starwoodhotels.com.
Hotel | 43 habitaciones (9 en el ala spa). A partir de 250 euros.
Restauración | Vinoteca, Bistró 1860, Restaurante Marqués de Riscal y lounge-biblioteca en la azotea.
Spa | Caudalie.