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Puerta de América, Madrid.
Doce hoteles en uno.

Cuatro años después de su inauguración es el momento de confirmar la excepcional importancia de este proyecto único en la hostelería que fue capaz de reunir bajo un mismo techo a una veintena de arquitectos y diseñadores de vanguardia, dándoles plena libertad para el desarrollo de sus proyectos. Es cierto que ha habido algunos cambios desde entonces, se han limado asperezas, ahora es más confortable y ya se ha convertido en un lugar de referencia y peregrinación para un nuevo tipo de viajero.

Javier Mazorra

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Actualizado miércoles 22/07/2009 13:04 horas
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Su ubicación, en los límites del perímetro urbano, puede no ser perfecta pero tiene en frente las Torres Blancas, una de las obras más carismáticas de Francisco Javier Sáenz de Oiza, las vistas desde muchas de sus habitaciones son alucinantes y está perfectamente comunicado con el resto de la ciudad. Si la fachada firmada por Jean Nouvel no es del gusto de todos, el verdadero espectáculo se esconde en su interior.

El hall de entrada de John Pawson ya es un triunfo, consiguiendo un inusitado ambiente de intimidad y lujo para un total con más de trescientas habitaciones. A un lado, el siempre exquisito Christian Liaigre se ha ocupado de dar un toque de intemporalidad al restaurante Lágrimas Negras, al otro un Marc Newson en estado de gracia ha aportado ese toque de modernidad bien entendida. Todavía se podría hablar del paisajismo en el entorno o del sorprendente garaje de la italiana Teresa Sapey, con una solución radical y rabiosamente colorista para un espacio del que rara vez se habían ocupado en un hotel pero el plato fuerte son las habitaciones. Se puede elegir entre doce diseños en doce pisos que podrían ser doce hoteles diferentes.

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Si en el momento de la inauguración algunos tuvimos dudas sobre la viabilidad y el mantenimiento de algunos de los proyectos, cuatro años más tarde no han perdido ni su capacidad para emocionarnos, ni sus niveles de comodidad. Son tan diferentes entre si que cada uno va a encontrar su habitación pero de lo que no cabe duda es que se trata en todos los casos de obras significativas de sus autores. Las más llamativas y excéntricas son las de Zaha Hadid que atraen a cientos de sus seguidores con sus curvas imposibles y su color blaco pero ahí están también las de Ron Arad que podrían ser una premonición de lo que será un hotel en el futuro.

Personalmente me quedo con la de Norman Foster, que ha creado un espacio de una elegancia y confort a mi parecer insuperable, aprovechando al máximo las dimensiones y el entorno. Su famosa torre en Chamartín se ve en primera línea desde el piso 12 diseñado por Jean Nouvel cuya propuesta tanto para las habitaciones como para el ático en el nivel superior, ha sido posiblemente la más difícil y discutible. La piscina hubo que rehacerla por que las regulaciones oficiales no permitían una piscina de aguas 'negras'.

Por otra parte, las habitaciones de Vittorio y Lucchino pueden resultar casi anodinas y excesivamente convencionales, aunque puedan ser las más cómodas para muchos. En el extremo opuesto, las que se encargaron al desconocido Plasma Studio, formado por Eva Castro y Holger Kehne, parecen salir de una película de ciencia ficción y son la gran sorpresa del hotel. Cada uno de los pisos es un regalo para quien disfrute del mejor diseño contemporáneo.

Ahora se puede venir a Madrid a ver el grupo de viviendas sociales que Chipperfield ha realizado en Villaverde y después dormir en una habitación diseñada por él. Para luego quizás dar un salto a Barcelona y ver su Ciudad de la Justicia. Y que lujo tener la oportunidad de disfrutar de un espacio creado por Arata Isozaki con multitud de detalles procedentes de la cultura japonesa pasados por el tamiz de su imaginación. Los seguidores de Katryn Findlay vienen a recrearse en un entorno especialmente pensado para meditar o escuchar la brisa, como ella había planeado. Ha logrado su propósito con la ayuda del diseñador de iluminación Jason Bruges que nos prepara desde el mismo pasillo a la experiencia de luz en movimiento que se logra en el interior de la habitación.

Y para los que aprecian en verano una buena terraza, aquí tienen un auténtico complejo estival con cinco espacios diferentes incluida Fuse Skynight, la pista de baila más alta de la ciudad.

Un hotel de cinco estrellas irrepetible -van a tener que pasar muchos años y superarse más de una crisis para que alguien se atreva a encargar un proyecto tan caro y ambicioso- que seduce de mil maneras diferentes cada vez que se le visita.

 

Hotel Puerta de América. Avenida de América, 41. 28002 Madrid. Tfno: 917 445 400. Internet: www.hoteles-silken.com/hotel-puerta-america-madrid.

Hotel | 315 habitaciones: Desde 170 euros.

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