Los mejores destinos del mundo en clave gay

Aunque el Orgullo Gay se celebra un día distinto en cada lugar, todo comenzó el 28 de junio de 1969, cuando un grupo de homosexuales y transexuales de Nueva York plantó cara a la intolerancia. Cuarenta años más tarde, hay decenas de destinos 'gay-friendly' en todo el planeta. Elegimos ocho.


Javier Mazorra

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Actualizado jueves 25/06/2009 19:34 horas

Aunque ahora el Día del Orgullo Gay se celebra un día distinto en cada lugar, nadie debería haberse olvidado que todo comenzó el 28 de junio de 1969 , cuando un grupo de gays, lesbianas y transexuales de Nueva York se plantaron y plantó cara al ambiente de intolerancia que perseguía y penalizaba a las personas por su opción sexual. Cuarenta años más tarde, todavía hay más de 80 países donde se puede ir a la cárcel o incluso ser ejecutado por ello, pero hay otros muchos otros (aunque casi todos en Europa, salvo algunos oasis en América, África, Asia u Oceanía) donde se ha conseguido un régimen de tolerancia impensable en aquellos tiempos. En 2009, hay tantos candidatos que resulta difícil, elegir los ocho destinos más gay-friendly del planeta, incluso excluyendo los del hemisferio sur (Buenos Aires, Sydney y Ciudad del Cabo) por eso de que están en invierno. Seleccionamos ocho.

1. Madrid: de Chueca al cielo

Metro de Chueca.

Metro de Chueca.

Aunque el protagonismo de Madrid en el circuito gay internacional es relativamente reciente, ni la Guerra Civil ni la ley de Peligrosidad Social de Franco impidieron que floreciera una cultura gay clandestina muy activa durante gran parte del S.XX. Fue a partir de los 80 cuando la capital se convierte en uno de los destinos favoritos de la comunidad gay europea. Aprovechando que ya existían algunos bares y discotecas en el deteriorado barrio de Chueca, en pleno centro del Madrid del S.XIX, se comienza a consolidar una zona con un creciente componente gay. Se rehabilitan casas, se abren tiendas de moda, restaurantes, saunas, cafés... aunque sin destruir el tejido social del barrio que permanece prácticamente inalterado.

Se siguen manteniendo los colmados, los bares de toda la vida, el mercado de abastos pero se añaden anticuarios y tiendas especializadas con un toque de diseño. Muy pronto, el sello gay irá conquistando calles colindantes, superando Pelayo para llegar a Hortaleza e incluso sobrepasar Fuencarral. La recuperación del barrio tiene tanto éxito que no tardan en abrir en sus alrededores todo tipo de negocios más convencionales pero siempre con un toque alternativo. Se ponen de moda sus restaurantes, sobre todo los de personajes populares reconvertidos en restauradores. Por otro lado, a falta de monumentos, la librería Berkana permanece como una referencia intelectual y política del movimiento gay.

Tuvieron que dejar su sede histórica en la plaza de Chueca pero siguen manteniendo sus convicciones desde el nº64 de la calle Hortaleza. La sede de COGAM, el órgano representativo de la comunidad gay de Madrid se encuentra en la calle Infantas, 40. En cualquiera de los dos sitios se puede conseguir un mapa Gay de Madrid gratis y revistas imprescindibles para estar al día como Shangay aunque ya hace tiempo que Zero se puede conseguir en cualquier quiosco. Pero el Madrid gay no se termina en Chueca y en barrios como Lavapiés está surgiendo un ambiente diferente, mucho menos reglamentado y comercial que atrae otro tipo de gente. Esta edición comienza el día 27.

2. Barcelona: de las Ramblas de Genet al 'Gayxample' del S.XXI

Fiesta del Orgullo Gay en Barcelona.

Fiesta del Orgullo Gay en Barcelona.

La relación de Barcelona con la cultura gay ha sido siempre intensa y profunda. Jean Genet se inspiró en su experiencia como chapero en las Ramblas antes de la Guerra Civil para escribir sus obras maestras Diario de un ladrón y Nuestra Señora de las Flores. El régimen de Franco no impidió que surgiera un personaje como Ocaña que Ventura Pons inmortalizaría en su Retrato Intermitente. Ocaña se paseaba travestido, pero no se consideraba un travesti. Era homosexual, pero decía no haber oído esta palabra hasta hacía poco. Rehuía con justificada violencia etiquetas, definiciones. Uno y otro eran reflejo de una realidad mediterránea anterior a la explosión del movimiento gay que de alguna forma todavía sigue viva en ciertos rincones del Ravall como el Bar Marsella o en otros garitos cercanos a la Plaza Reial.

Es también el universo canalla de Nazario y su famoso detective Anarcoma. Por otra parte se podría seguir un itinerario por otra Barcelona gay, más cotidiana, siguiendo los pasos de Terenci Moix a través de su novelas y relatos autobiográficos, a medio camino entre la ciudad de Genet y la del Gaixample que surge y se consolida con las Olimpiadas. A diferencia de otras capitales, la comunidad gay decidió colonizar un sector del barrio más burgués y distinguido de la ciudad, el Ensanche o Eixample. Allí en un rectángulo formado por la Gran Vía de las Cortes Catalanas, el carrer de Balmes, el Carrer de Aragón y Aribau se ha creado un Gay village siguiendo la tradición anglosajona.

Comparten protagonismo bares y saunas sólo aptas para hombres homosexuales con un sinfín de restaurantes, tiendas e incluso varios hoteles de moda que atraen tanto a una clientela gay como heterosexual. En estos últimos años Barcelona se ha convertido en una de las mecas indiscutibles de la comunidad gay más cosmopolita que puede encontrar en la ciudad condal desde un Gay T Dance los domingos en el Club Apolo a un hotel de diseño como el Axel que ya ha abierto sucursal en Berlín y Buenos Aires.

3. Berlín: De 'Cabaret' a las Queer Tango Nights

El Museo Schwules de Berlín.

El Museo Schwules de Berlín.

La capital de Alemania es una referencia esencial en la historia o mejor dicho en la prehistoria del movimiento gay. Durante los años 20 y principios de los 30 se disfrutó de un ambiente de tolerancia insólito en Europa, como lo describe Christopher Isherwood en las novelas que inspirarían el musical Cabaret, teniendo como guía, desde un punto de vista intelectual y político al famoso Instituto de Estudios Sexuales de Magnus Hirschfeld. Alrededor de Alexanderplatz, en cafés, bares y teatros se vivía en plena libertad cualquier tipo de orientación sexual, lo que atraería a escritores y artistas homosexuales de todo Europa.

Desde allí, también se organizaría el mayor genocidio que ha sufrido la comunidad homosexual con los nazis. En los 70, la ciudad volvería a identificarse por su tolerancia, atrayendo a gays y lesbianas de todo Alemania Occidental. A diferencia de otras capitales nunca colonizaron un barrio concreto. Hoy en día, se puede hablar dea cuatro zonas. El barrio de Schöneberg sigue siendo la mayor zona de ambiente. Aquí se encuentra el primer monumento a esas víctimas homosexuales del nacionalsocialismo. Se trata de una placa en forma de triángulo rosa que se puede ver en una de las paredes de la entrada a la estación de Nollendorfplatz. En Mehringdamm 61, también se ha abierto un museo monográfico sobre la historia de la homosexualidad llamado Schwules Museum. La calle del barrio con más animación, sobre todo por la noche, es Motzstrasse donde destaca Hafen en el nº19, uno de los bares más populares de Berlín, y Heile Welt en el nº5 con una clientela muy variopinta.

Prenzlauer Berg es otra referencia, sobre todo en los alrededores de Schoenhauser Alle. Ya era conocida por sus bares ambiguos durante la época comunista pero después de la reunificación se convirtió en una sucesión de bares y garitos caracterizados por su decoración retro. Vale la pena conocer el Grand Hotel Kaffehausklub en Schliemannstrasse 37. Sus fiestas Kinkybox los martes y los sábados son legendarias. También hay que conocer el museo del cine en Potsdamer Platz, que incluye el legado de Marlene Dietrich, un personaje que siempre jugó con la ambigüedad sexual. Por otro lado, los barrios de Kreuzberg y Friedrichshain son herederos de un Berlín iconoclasta, mestizo y radical. Bares como Möbel-Olfe en Reichenberger Strasse 177 o Offenbar en Schreinerstrasse 5 son un buen ejemplo.

4. Ámsterdam: todos los canales llevan al paraíso

Día del Orgullo en Ámsterdam.

Día del Orgullo en Ámsterdam.

Ha dejado de ser la referencia de la comunidad gay en Europa pero Holanda y muy especialmente Amsterdam sigue siendo uno de los lugares más acogedores del planeta. Ha recibido siempre con los brazos abiertos a cualquier comunidad perseguida, ya fuesen judíos, protestantes u homosexuales, cuando en el resto de Europa imperaban leyes claramente discriminatorias. Durante los 60 y 70 fue el único sitio del continente que permitía que dos hombres o dos mujeres se besaran en público, que funcionaran bares y saunas sin restricciones sexuales y que, de alguna forma, todo el mundo se sintiera cómodo.

También aceptó colocar en un lugar destacado de su geografía urbana el primer monumento dedicado a los homosexuales. El Homomonument fue erigido en pleno centro en Westermarkt en el prestigioso Keizersgracht, muy cerca de la casa de Anna Frank. El monumento está insertado en forma de inmenso triángulo en el pavimento frente a una iglesia, sobresaliendo uno de sus vértices dentro del agua. Es el que indica al futuro (vigilancia ) pero sin olvidarse del presente (liberación) y mucho menos del pasado (persecución). Se ha convertido en un centro de peregrinación para todos los homosexuales que visitan la ciudad y allí se celebra el Festival Roze, una de las grandes citas del calendario gay holandés. Este año el Gay Pride se celebra el 1 de agosto.

El grado de tolerancia de la ciudad nunca ha obligado a la comunidad homosexual a tener un barrio concreto pero hay varios puntos calientes en el centro histórico. En Reguliersdwarsstraat se hace vida de café en terrazas y restaurante de diseño. El público es joven, moderno y abundan tanto las mujeres como los hombres y cualquiera es bienvenido. En el Downtown Café las tartas son excelentes y en The Otherside el ambiente es tan light y descafeinado que no se sirven bebidas alcohólicas. Muy distinta es la clientela en Amstel. Allí todo está centrado en los Bruin Café (o bares marrones). Es territorio de hombres... y se bebe con generosidad. No hay restricciones para nadie pero un bar como el Amstel Taveerne no es para todos los públicos. Y menos los bares de Warmoestrstraat, especializados en la estética del cuero y la glorificación de lo masculino. En bares como The Eagle no se admiten mirones.

5. Manchester: un 'Gay Village' en el norte de Inglaterra

Una de las carrozas de Manchester.

Una de las carrozas de Manchester.

La segunda metrópolis de Gran Bretaña es desde hace años uno de los centros neurálgicos del movimiento gay. Hace tan solo 40 años, cuando las relaciones sexuales entre dos hombres podían acarrear pena de cárcel, surgió un grupo activista que lideraría la reforma de la ley. Hasta ese momento, los homosexuales y lesbianas de esta ciudad del norte se reunían de forma secreta en bares clandestinos de Canal Street, donde se encontraban antiguos almacenes de algodón que permanecían semiabandonados. En homenaje a esos tiempos, esta pequeña calle peatonal, en pleno centro urbano, se ha transformado en el corazón de The Gay Village, uno de los rincones más atractivos de la nueva Manchester. Desde hace unos años las autoridades promocionan activamente la zona como uno de los puntos calientes de la ciudad. En muy poco tiempo el barrio se ha llenado de tiendas de moda, galerías de arte y sobre muchos bares y restaurantes donde no se discrimina a la clientela por sus preferencias sexuales. La regeneración de la zona ha sido total.

En Sackville Park se recuerda a las víctimas del SIDA a través de The Beacon of Hope (el faro de la esperanza) pero también a Alan Turing, el padre del ordenador y el responsable de descifrar la máquina nazi de códigos secretos Enigma. A pesar de su brillante carrera, en 1952 fue acusado y arrestado por actividades homosexuales. Acorralado, decidió suicidarse dos años más tarde. Si se viene en julio se coincide con el MIF (Manchester International Festival) donde Rufus Wainwright tiene previsto estrena su primer ópera y en agosto del 21 al 31 cita con la Gay Pride que este año viene arropado por un verdadero festival durante diez días.

6. Londres: de Soho a Heaven pasando por Brixton

Celebración en Londres.

Celebración en Londres.

En Londres se juzgó a Oscar Wilde y se persiguió a los homosexuales hasta los años 70, pero desde entonces se ha convertido en uno de los puntos fundamentales del planeta para la cultura gay. Pocas ciudades ofrecen tantos itinerarios históricos relacionados con personajes o eventos relacionados con este mundo. Existe incluso The Pink Plaque Guide to London, que incluye docenas de edificios que tuvieron un papel en la historia de la comunidad homosexual en Gran Bretaña. Se pueden seguir los pasos de E.M. Forster, famoso por su novela Maurice; de Radclyffe Hall, autora de la primera novela que trataba el tema lésbico de forma totalmente abierta; de Lord Frederick Leighton, un pintor que tiene su propio museo... La editorial Time Out cuenta con una guía específicamente gay dedicada a Londres.

Desde hace unos 15 años, el ambiente se concentra en Soho, un barrio en otros tiempos marginal que gracias en parte a la llegada de la pinkpound (dinero rosa) ha adquirido tanta notoriedad que se ha convertido en uno de los puntos más populares en cualquier itinerario turístico convencional en la capital británica. Está en el lugar perfecto, entre las tiendas de Oxford Street y los teatros especializados en musicales de Shaftesbury Avenue y rodeado de paraisos culinarios como Chinatown. La calle gay por excelencia es Old Compton Street, donde se agolpan bares y cafés repletos permanentemente de hombres y mujeres, casi siempre jóvenes y atractivos, muchas veces extranjeros. Tampoco faltan tiendas curiosas, algunas dedicadas a juguetes sexuales pero otras a vender la mejor charcutería italiana de la ciudad.

En los últimos años, el área de influencia se ha extendido hasta Covent Garden. En lo que se refiere a la noche, Heaven, bajo los arcos de la estación de Charing Cross, sigue siendo una leyenda. También están de moda las noches temáticas del barrio de Vauxhall para los que buscan sensaciones fuertes. Con más de 12 millones de habitantes, Londres tiene casi tantos barrios como zonas de interés gay. En los alrededores de la estación de Earls Court se puede descubrir a la vieja guardia. Hay algún bar moderno como Balans West, sucursal de su homónimo en Old Compton Road, pero lo más auténtico es acercarse a The Coleherne o a Bromptons, donde se mantiene la rutina de un típico pub británico. También se está poniendo de moda el este, aunque lo más reciente son los barrios gays de carácter étnico. El club Kali en el Dome London 178 Junction Road en Tufnell Park aglutina las actividades de la comunidad gay de origen hindú y pakistaní.

Y en Brixton los homosexuales de ascendencia caribeña y africana ( el ambiente es exclusivamente masculino) tienen a Substation South en 9, Brighton Terrace su cuartel general. Cada barrio organiza sus propias fiestas y conmemora a su manera el día del Orgullo Gay recordando a Stonewall aunque una vez al año todos se une para participar en el Pride Festival. Como todas las grandes capitales del mundo occidental, Londres será el 4 de julio con una gran fiesta gay que culminará con una gran manifestación desfile que quiere superar este año el millón de participantes.

7. Copenhague: capital gay de 2009

Última fiesta gay en Copenhague.

Última fiesta gay en Copenhague.

Todavía en Dinamarca no se ha equiparado por completo el matrimonio entre personas del mismo sexo con el heterosexual, pero su capital es por derecho propio la indiscutible capital gay de Escandinavia. La LBL Asociación de Gays y Lesbianas es posiblemente la organización de este tipo más antigua del mundo al haber sido fundada en 1948. Además, en 1989, el país fue pionero en reconocer aunque con ciertas limitaciones, el derecho de las parejas homosexuales. Por otra parte, del 25 de julio al 2 de agosto de este año, Copenhague será la capital mundial de la comunidad gay al convertirse en sede de la segunda edición de los World Outgames, un evento comparable con las Olimpiadas pero circunscrito a gays y lesbianas que espera acoger a 8000 participantes. De forma paralela, los principales museos e instituciones van a organizar exposiciones, conferencia y eventos relacionados con este colectivo.

A diferencia de otras ciudades, sus celebraciones no se limitan a los días del Orgullo Gay, que este año tendrán lugar el 24 y 25 de julio, sino que cuenta con otros festivales como el que tiene lugar alrededor de la Noche de San Juan en la isla de Amager, el Queer Festival, el Queer Tango Festival y muchos otros, como el Copenhagen Gay and Lesbian film festival durante el mes de octubre, uno de los más antiguos en su género, o el Rainbow Festival, que se puede disfrutar en la cercana Malmö durante la última semana de septiembre. Aunque no hay un barrio gay propiamente dicho, la mayoría de los bares, cafés y restaurantes se encuentran en el casco antiguo, no lejos del parque H.C. Ørsteds Park, donde se suele terminar la fiesta y las mismas autoridades han colocado preservativos en lugares prominentes.

8. Nueva York: recordando Stonewall 40 años después

El Parque de la Liberación en NY.

El Parque de la Liberación en NY.

Los nostálgicos tienen que volver a la Gran Manzana para recordar donde comenzó todo: esa noche del 28 de junio cuando un grupo de homosexuales expulsados por enésima vez de un bar del Village por su condición sexual tomaron la calle. Un gesto de rebeldía que serviría de inspiración a cientos de comunidades de todo el mundo que, de inmediato, se identificaron con este movimiento y una palabra casi mágica: gay. En 2000, las autoridades americanas declararon la fachada de aquel bar, en el 51 de Christopher Street, National Historic Landmark (lugar de interés histórico-nacional) y justo enfrente se ha colocado una escultura de George Segal, con dos parejas del mismo sexo celebrando la victoria de aquella rebelión.

Esta parte del West Village que durante los años 70 fue el primer barrio gay del mundo ya no es el centro neurálgico de la comunidad gay de Nueva York pero sigue siendo un lugar especial. En el 53 de Chistopher Street se ha recreado el mítico bar Stonewall. En el 208 W de la calle 13, entre la Séptima y la Octava Avenida, se encuentra el renovado LGBT Community Center que alberga el Museo Nacional de la Historia del Movimiento Gay, una gran biblioteca monográfica y la sede de docenas de organizaciones de apoyo contra cualquier tipo de discriminación. Hay algunas tiendas curiosas y ahora se ven muchas más mujeres que hombres, sobre todo en bares como The Monster o Henrietta Hudson, pero el lugar con más encanto de la zona es sin duda el rebautizado Christopher Street Pier. El antiguo muelle de carga se ha convertido en uno de los puntos más atractivos de la fachada marítima de Nueva York. Se ha plantado césped, se han colocado cómodos bancos y las vistas son insuperables.

Desde los 80, el barrio gay por antonomasia es Chelsea o lo que es lo mismo la zona de Manhattan entre las calles 16 y 23 en los alrededores de la Octava Avenida. Es verdad que era conocido con anterioridad por lugares legendarios como el Chelsea Hotel, que ha alojado artistas y famosos desde que Sarah Bernhardt lo descubrió en 1905, incluido Arthur Miller, que lo utilizó para escribir Después de la caída, pero su reconversión se produjo hace sólo 15 años. La zona se ha llenado de galerías de arte, de tiendas de moda y de diseño alternativo. No faltan nombres mágicos como Alexander MacQueen que abrió su cuartel general en el 417 de la calle 14 entre la Novena y la Décima avenida pero siempre manteniendo ese aire de normalidad, de respeto por lo cotidiano. La fachada marítima también se ha regenerado con la llegada de cafés y bares desde donde contemplar el atardecer.

Pero la geografía gay de Nueva York ahora no se limita a estos dos barrios, ya que el East Village, que en otros tiempos albergó aquellos famosos St. Mark Baths donde Bette Midler comenzó su carrera amenizando las noches más salvajes de los 70, ahora espera convertirse en el nuevo Chelsea. De momento, convive una extraña mezcla de artistas plásticos, músicos punk y escritores marginales con jóvenes empresarios, travestis y nuevos emigrantes de Oriente. El elemento gay es muy visible pero no dominante. El cóctel podría ser explosivo en cualquier otro punto del planeta, pero en este rincón de Estados Unidos es signo de energía y creatividad. Para saber lo que se cuece cada noche, consultar el Timeout.

 
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