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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Tres años para construir un palacio flotante

La compañía encargada de diseñar el interior de un Airbus 380 privado da algunos detalles de las extravagancias del dueño: baño turco, ascensor y una sala donde se proyecta, en el suelo, el terreno que sobrevuela el avión.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado jueves 18/06/2009 19:36 horas

El cliente es desconocido pero en la industria aeronáutica se susurra el nombre de Salid ben Talal, uno de los príncipes y magnates árabes que en el año 2007 aparecieron en la corta lista de compradores privados del nuevo Airbus 380, el avión comercial de dos plantas (tres, si se suma la bodega) que puede transportar hasta casi 800 personas.

En aquel entonces ya se hablaba de su intención de fabricar un palacio flotante, el avión privado más lujoso y extravagante del mundo. Esta misma semana la firma Design Q ha avanzado algunos de los detalles de lo que parece ser el interior del palacio y yo, que acabo de salir de seis horas de vuelo en turista –no reducida, sino reducidísima- he decidido resarcirme contando en este post algunas de las sorpresas. Más que nada, se trata de no sufrir en silencio.

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El avión tendrá como eje principal un hall de entrada de tres pisos con una escalera de caracol, aunque el dueño, por aquello de ganar velocidad, podrá entrar en el aparato y moverse por las diferentes alturas usando un ascensor privado que, cuando el avión está en tierra, tiene un acceso en la misma pista. Por supuesto hay también un garaje en la parte posterior de la bodega al que se accede desde una rampa.

Los invitados se reparten entre 10 suites equipadas con lo que cabría esperar de un hotel de alta categoría, incluyendo un baño completo. En total, se admiten 20 visitantes. Para familiares y amigos cercanos, este palacio cuenta con cuatro suites especiales y un área de oración que proyecta alfombrillas virtuales en el suelo, orientadas siempre hacia La Meca.

Hay cuatro grandes áreas de esparcimiento. La primera es una zona mixta de trabajo y entretenimiento que cuenta con dos grandes pantallas táctiles y mesas de reuniones. La segunda es un hammam (baño de vapor) para cuatro personas. La tercera es una pequeña sala de conciertos escenario incluido) que puede hacer las veces de cine. Por último, está la sala de bienestar, un espacio en el que el protagonista es una enorme pantalla ovalada en el suelo que muestra lo que hay bajo el avión, una especie de suelo transparente para ver el terreno que se sobrevuela.

Piense en todo esto la próxima vez que le toque, como a un servidor, sentarse en sus 60 centímetros de asiento y sufrir las torturas y miserias que acompañan al viajero estándar. A usted y a mí, claro está, el desplazamiento nos sale más económico. Fabricar este A380 a medida costará casi 450 millones de euros, un poco menos del doble de lo que cuesta un Airbus 380 estándar. Tanto si se trata de Salid ben Talal como si no, este palacio flotante tendrá además competencia, unos 20 compradores privados (la mayoría provenientes de oriente medio) esperan para hacerse con uno.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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