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Suecia según 'Millennium'

Con la llegada a las librerías españolas del tercer y último título de la saga 'Millennium', la obra de Stieg Larsson llega a su fin. Esta inmensa novela policíaca transporta al lector a lo largo de sus casi 3.000 páginas a una Suecia de claroscuros, geográficamente hechizante. De Estocolmo a Gotemburgo sin olvidar la ficticia Hedestad, seguimos los pasos de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist, sus protagonistas.

Patricia Osuna

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Actualizado miércoles 17/06/2009 19:30 horas

Y el círculo se cerró. Las intrigas del periodista Mikael Blomkvist y la joven hacker Lisbeth Salander han llegado a su fin. La reina en el palacio de las corrientes de aire, ya a la venta, completa la trilogía Millennium del sueco Stieg Larsson, precedida por los enormes éxitos editoriales Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Esta inmensa obra policíaca transporta al lector a lo largo de sus casi 3.000 páginas a una Suecia de claroscuros, tan cruel como geográficamente hechizante. De Estocolmo a Gotemburgo sin olvidar el archipiélago o la ficticia Hedestad, seguimos los pasos de la siempre huidiza Lisbeth y del perspicaz Blomkvist, novela a novela, ciudad a ciudad.

Hedestad y su hermana gemela Gnesta

El primer título de la saga, Los hombres que no amaban a las mujeres, se desarrolla principalmente en Hedestad, ciudad imaginaria de nieve perpetua donde Blomkvist y Salander intentan resolver el caso Vanger. Pero el equipo de filmación que ha llevado la trilogía al cine necesitaba una localización real para Hedestad. Y como rey Midas que todo lo convierte en oro, el premio gordo de Millennium recayó en Gnesta.

En la isla de Hedeby se levanta, según Larsson, la mansión Vanger, una iglesia de piedra y una pequeña cafetería frecuentada por Blomkvist

Larsson situó a Hedestad en Norrland, región al norte de Estocolmo, en los límites de la Laponia sueca. La muy real Gnesta se encuentra a 70 kilómetros al sur de la capital, a tan solo una hora de tren, en la región de Södermanland. Pero existen ciertos paralelismos entre ambas. El viejo pueblo de Hedestad comenzaba en el continente y continuaba, pasado un puente, en la isla de Hedeby. Gnesta también cuenta con una isla -Prästön- en medio del lago Frösjön. En la isla de Hedeby se levanta, según Larsson, la mansión Vanger, una iglesia blanca de piedra y una pequeña cafetería frecuentada por Blomkvist en los fríos días de invierno. Gnesta también dispone de numerosos rincones llenos de encanto: una estación de trenes de 1907, cuidadas mansiones al borde del lago, coquetos cafés y boutiques...

El municipio ha creado un itinerario señalizado con carteles en los lugares de grabación de Los hombres que no amaban a las mujeres, así como un folleto para que los visitantes vean cómo quedó Gnesta tras su conversión en la Hedestad de los años 60 (fecha clave en la investigación de Blomkvist), con cientos de figurantes recreando el Desfile del Día del Niño. Los carteles se encuentran en el centro de Gnesta y proponen un circuito a pie desde la estación y el aparcamiento hasta el Stora Hotellet pasando por la plaza Store Torget y la calle Torggatan (donde tiene lugar el desfile), para finalizar en Strömmentorget.

Siguiente parada: Sandhamn. Resuelto el caso Vanger, Blomkvist y Salander deciden pasar unos días en el archipiélago de Estocolmo, donde el periodista posee una casa de verano. Doscientos años antes de que los protagonistas de Millennium llegaran aquí, este pequeño pueblo de la isla de Sandön ya era punto de encuentro de marineros de todo el mundo. Costará encontrar la casa que Blomkvist posee a escasos metros del embarcadero, pero en el intento descubrirá un bonito pueblo de apenas 100 habitantes donde lo más remarcable son sus casas de madera adornadas con tallas, callejuelas y playas discretas donde darse un baño -si aguanta las frías temperaturas de estas latitudes-.

Estocolmo y la bohemia isla de Söder

Aunque Blomkvist, Salander y el resto de personajes de Millennium deambulan a lo largo y ancho de la geografía sueca durante toda la trilogía, sus caminos siempre confluyen en Estocolmo. En el segundo título, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, la capital se convierte en escenario omnipresente. Y de las catorce islas que la conforman, Södermalm es protagonista indiscutible. Habitada en sus orígenes por clases obreras y humildes, hoy Söder se proclama bohemia y abanderada de los movimientos de vanguardia. Ahora, además, añade a su plétora de espacios culturales, cafés y comercios las casas de Lisbeth y Mikael, la sede de la revista Millenium, las oficinas de Milton Security y el Mellkvist Kaffebar, entre otros lugares destacables de la obra de Larsson.

La ruta empieza en Slussen, sede de Milton Security, y continua en Götgatan, calle comercial donde se sitúan las oficinas de 'Millenium'

El Museo de la Ciudad organiza recorridos guiados y también ha puesto a la venta mapas para aquellos que deseen emprender este via crucis por cuenta propia. La ruta empieza en Slussen, sede de Milton Security, y continua en Götgatan, calle comercial donde se sitúan las oficinas de Millennium, revista para la que escribe Blomkvist. Muy cerca, desde la plaza de Mosebacke, se llega a Fiskargatan. En esta calle escondida Salander se compra un modesto apartamento de más de 20 habitaciones, gracias a sus habilidades en la Red. Sin salir de Söder, la siguiente parada nos lleva hasta Bellmansgatan, 1, el domicilio de Mikael Blomkvist y a Hornsgatan, avenida donde abre sus puertas el Mellqvist Kaffebar, lugar de encuentro de los personajes y donde el propio Larsson escribió fragmentos de su trilogía. Por último, Lundagatan es una vía residencial algo anodina en la que se localiza la casa materna de Lisbeth al comienzo de la saga y a la que se muda su amiga Miriam Wu en la segunda novela.

Para completar la ruta, puede detenerse en la isla medieval de Gamla Stan, en cuya emblemática plaza Stortorget solía verse a Lisbeth acompañada de sus amigos. Visitar Kungsholmen, donde además del Ayuntamiento Larsson sitúa la jefatura de policía y el instituto donde estudió Blomkvist. Y continuar camino hasta Vasastaden, barrio al norte de la capital. Con aires modernos y delineada con escuadra y cartabón, esta zona alberga el domicilio del abogado Nils Bjurmann en la calle Upplandsgatan (metro Odenplan) y la casa de Miriam Wu, amiga y amante de Lisbeth Salander, en Tomtebogatan (metro Sankt Eriksplan). Aunque no es frecuente que los turistas lleguen hasta este punto de la capital, ofrece algunas visitas interesantes, como la Stockholms Stadsbibliotek, una de las construcciones más fascinantes, obra del sueco E.G. Asplund.

De Este a Oeste

Larsson no podía dejar fuera de sus confabulaciones a la segunda ciudad más importante de Suecia. Así, parte de la acción de La reina en el palacio de las corrientes de aire se traslada a Gotemburgo, metrópoli industrial pero no por ello carente de encanto situada al oeste del país y volcada en su puerto marítimo -uno de los más importantes de Escandinavia-. En su horizonte se intercalan la jungla de grúas y depósitos del muelle con los árboles y elegantes edificios del centro. El corazón de Gotemburgo es Kungsportsavenyn (más conocido como Avenyn, la Avenida), donde se alzan los principales hoteles de la ciudad, en los que se alojan el propio Blomkvist y otros personajes que pululan por la novela.

A Gotemburgo la mayoría de los viajeros llegan en tren. La pequeña estación no dista mucho del centro y del muelle

A Gotemburgo la mayoría de los viajeros llegan en tren. La pequeña estación no dista mucho del centro y del muelle, bullicioso gracias al tráfico del puerto. Al este se sitúan los distritos de Haga y Linné, exponentes del Gotemburgo más vanguardista. Antiguamente hogar de los trabajadores de los astilleros, de los marinos mercantes y de las fábricas de la ciudad, esta área formada por una tupida red de calles adoquinadas hoy está poblada por galerías de arte y artesanía, tiendas de antigüedades, de ropa vintage y decoración, así como pequeñas cafeterías y restaurantes. La mayoría conserva en su interior el mismo aspecto que presentaba originalmente, en madera y ladrillo.

Pero si algo caracteriza a Gotemburgo, especialmente en verano, son los numerosos conciertos y espectáculos al aire libre que se celebran en sus parques y jardines (algunos verdaderamente remarcables, como el Botánico y el de Trädgardsföreningen). Para hacerse una idea general de la ciudad, el viajero debe acercarse al atardecer a alguno de los miradores de los que dispone Gotemburgo, como Sjömanstornet, GötheborgsUtkiken o Lisebergs Tornet.

El círculo se ha cerrado. Fuera de las páginas de Larsson queda mucha Suecia por descubrir. Pero nada volverá a ser lo mismo después de Millennium.

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