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Blog Blog 5ª Avenida, por Ángel Jiménez de Luis

Una copa en el Chateau Marmont

El hotel Chateau Marmont ha sido testigo de los últimos 80 años de Hollywood, en sus camas han dormido desde Greta Garbo a Lindsay Lohan y es una parada imprescindible para quienes pasean por Sunset Boulevard.

Ángel Jiménez de Luis

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Actualizado jueves 04/06/2009 19:07 horas
Quinta Avenida

Odiaba Los Ángeles hasta que en mi último viaje descubrí Sunset Boulevard, la única avenida por la que pasea gente y no sólo coches en procesión eterna. Quién lo diría, West Hollywood puede ser excitante para quienes no tienen cuatro ruedas. He descubierto otros rincones en la ciudad y los barrios del exterior –Pasadena o Santa Mónica, por poner ejemplos- pero es fantástico saber que en la jungla de asfalto y el bosque de autopistas que es esta ciudad hay lugares con encanto.

A principios de la semana, por ejemplo, quedé para tomar una copa en el Chateau Marmont, un hotel escondido en una callejuela que serpentea hacia las colinas de Hollywood desde Sunset. El hotel se concibió en 1929 como un edificio de apartamentos pero la gran depresión hizo que sus dueños cambiaran de idea y negocio. Ahora pertenece a André Balazs, dueño también del hotel Raleigh de Miami, Mercer en Nueva York y la cadena The Standard.

Se ha hecho famoso a lo largo de los últimos 80 años por la larga lista de celebridades que ha acogido entre sus paredes. James Dean se coló por una de sus ventanas en el casting de Rebelde sin Causa, los integrantes de Led Zeppelin decidieron entretener una noche al resto de los huéspedes montando en motocicleta por el lobby del hotel y es también el lugar donde fallecieron John Belushi –por una sobredosis cuando se alojaba en uno de los bungalós- y el fotógrafo Helmut Newton -en un accidente de tráfico al chocar su coche contra uno de los muros del hotel-.

La colección de anécdotas es, de verdad, interminable. Un amigo de un amigo, editor de una página web de noticias de Hollywood, me comenta que sigue siendo el hotel preferido de muchos famosos, en parte porque está mucho más recogido y resguardado que otros establecimiento de la zona y en parte porque ha renunciado a renovar su decoración en los últimos 80 años. Esto, que puede parecer una muy mala idea, es en realidad el secreto de su éxito. Primero porque las habitaciones son enormes comparadas con las de cualquier hotel moderno y todas tienen algo de historia -Vivien Leigh, por ejemplo, llenó el suelo y las paredes de la suite 5D de fotos de su marido Laurence Olivier-. Segundo, porque el estilo que aquí llaman "hispano" mezclado con años 30 lo convierten en un rincón permanentemente chic.

Alojarse en una habitación simple durante una noche sale por unos 600 dólares, alquilar un bungalow supera los 2.000, sobre todo si se escogen los que están pegados a la piscina climatizada. Merece la pena, al menos, entrar en el Bar Marmont, restaurante a cargo de la chef Carolynn Spence, y tomar una copa en el salón principal o, si hay suerte y mesa disponible, cenar al aire libre en el jardín.

Por el precio de un gin tonic es posible sentirse parte de la "realeza americana" o pasar el tiempo observando al resto del personal en un ambiente selecto y con mucha clase. ¿La prueba? En el año 2007 prohibieron permanentemente la entrada a Britney Spears. Así da gusto.

Sobre el blog

La vida, como cualquier viaje, se puede hacer en primera clase. Descubra los lugares, objetos y placeres reservados a quienes no tienen límite en la tarjeta de crédito.

Sobre el autor

Ángel Jiménez de Luis, periodista, vive con el temor constante de acostumbrarse a una vida que no puede permitirse pero que disfruta en pequeñas dosis. Escribe también El Gadgetoblog.

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