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El Delta del Okavango

Es uno de los lugares más fascinantes y desconcertantes del continente negro, donde el agua se encuentra con las arenas del desierto del Kalahari formando un pequeño universo de vida salvaje único y extraordinario.

Texto: G. Olivares | Fotos: Fernando Baeta

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Actualizado lunes 13/04/2009 10:42 horas

Desde las tierras altas de Angola, las aguas del río Okavango discurren suaves antes de morir en el desierto del Kalahari, a más de mil kilómetros de distancia. Este hecho excepcional es lo que hace de su delta uno de los lugares más sorprendentes y extraordinarios de África. Su nombre, al igual qué me sucediera con otros tan sugerentes como Tombuctú, Samarcanda o Isfahán, siempre me evocó y me estimuló a soñar y también a viajar.

A bordo de nuestro camión Pegaso, circulamos por una magnífica carretera hacia Maun, la población más importante del delta. A última hora de la tarde alcanzamos la entrada principal del parque. Durante una semana íbamos a permanecer en su interior rodando la naturaleza más salvaje. Epuri, uno de los guardas del parque, nos explica que no podemos circular después de la puesta de sol y nos aconseja acampar en el Bokwi Campsite, un precioso lugar poblado de árboles centenarios, junto a uno de los miles de brazos de agua que forman el delta.

En torno al fuego disfrutamos de nuestra primera noche en el Okavango, pero cuando estábamos a punto de meternos dentro del camión a dormir, vimos surgir de la oscuridad un enorme hipopótamo dirigiéndose con toda tranquilidad hacia nosotros. Después de ocho meses viajando por África sabíamos que el hipopótamo es el animal que, después del mosquito, más muertes causa entre la población. Esto nos hizo entrar en una especie de ataque de pánico y cada uno buscó refugio donde buenamente pudo. La bestia pasó de largo a escasos metros del campamento y desapareció en la oscuridad.

Puesta de sol inolvidable

A la mañana siguiente Epuri, el guarda, nos dijo que no nos asustáramos si nos lo volvíamos a encontrar ya que no era peligroso y estaba acostumbrado a los turistas. El campsite se encontraba en su camino hacia casa y todas las noches pasaba por allí.

Dead Tree Island es uno de aquellos lugares que uno no debe perderse en el delta, especialmente su puesta de sol. El pequeño lago está salpicado de árboles muertos que le dan al lugar un aire misterioso. A los hipopótamos les gusta bañarse ahí, especialmente al caer la tarde. Cuando salen a la superficie a respirar, la nube de vapor de agua que expulsan de sus orificios nasales adquiere un tono anaranjado y entonces Dead Tree Island se convierte en un lugar mágico, un auténtico paraíso para los amantes de la fotografía. Otra experiencia obligatoria es darse un vuelo en helicóptero, que si se cierra un grupo de cuatro personas no sale muy caro.

Desde el aire es como realmente se puede admirar el delta, y descubrir la riqueza natural y salvaje que allí se esconde. Manadas de búfalos corriendo en sus aguas cristalinas; pescadores empujando suavemente sus mokoko con la pértiga; jirafas caminando elegantemente entre las acacias, son visiones únicas de un pequeño universo que durante seis meses al año está inundado de agua. Esta es la principal razón por la que el delta del Okavango está tan bien preservado.

 
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