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Las ciudades de Almodóvar

La última película del cineasta, 'Los Abrazos rotos', brinda homenaje a los paisajes lunáticos y pétreos de Lanzarote. Pero antes se rindió a las calles de Madrid. Y de Barcelona, Valencia, Galicia o La Mancha, en escenas emblemáticas que se han colado en el imaginario colectivo de sus adeptos.


Isabel García

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Actualizado lunes 16/03/2009 10:53 horas

Si uno hace el recuento, Madrid gana por partida doble, triple y más. Probablemente porque es la ciudad que Pedro Almodóvar mejor conoce. Y porque siempre ha encontrado en ella el «paisaje perfecto con la fauna adecuada (insolente e ideal)» para cada una de sus películas. Eso no quiere decir que el resto no le sirvan. Y si no, eche a un vistazo a los escenarios de los que se ha enganchado el cineasta a lo ancho de media España. Comenzando por Lanzarote, donde localizó su última cinta, Los abrazos rotos.

1. Las dunas de 'Los abrazos rotos' (Lanzarote)

[foto de la noticia]

Es algo así como un ritual. Cuando se acerca el tiempo de las campanadas, Pedro Almodóvar reserva noche en uno de los hoteles más lujosos de la isla y en ella pasa los últimos coletazos del año. Quizá porque el cineasta se siente irremediablemente ligado a Lanzarote desde hace muchos años. Por eso, ha ubicado allí parte de su última película, Los abrazos rotos, donde la isla se erige en «una protagonista más» de la cinta.

La Laguna Verde (color literal) de El Golfo, un pueblito de pescadores a los pies del Timanfaya, es uno de los escenarios clave. Almodóvar dio con él hace 10 años y, desde entonces, su inquietante imagen no ha dejado de rondarle. Tenía que situar alguna de sus películas ahí, así como en el Jardín de los Cactus, la playa del Janubio o la rotonda de Tahiche donde falleció en accidente de tráfico el artista lanzaroteño César Manrique. También los pobladores de la isla han participado como extras (hasta 160 de los 600 que se presentaron) como ya lo hicieran, hace décadas, sus antecesores en Viaje al centro de la Tierra, Moby Dick o En busca de la isla del tesoro, otros filmes rodados en la isla conejera. | Vea el tráiler de Los abrazos rotos

2. 'Volver' a las raíces (La Mancha)

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Algún que otro morador de Calzada de Calatrava, Ciudad Real (donde nació Almodóvar hace 58 años), todavía anda desairado porque su vecino más famoso eligió el cementerio de Granátula, un pueblo cercano, para rodar aquella escena de Volver en la que Pe (o Raimunda), acompañada de un ejército de lugareñas todas de negro, saca brillo a las lápidas el día de Todos los Santos. Quizá porque, las cosas como son, el camposanto de Granátula es más telegénico que el de Calzada, ese pueblo ciudadrealeño de antiguos arrieros, cabreros o peones de la fábrica del mítico pegamento Imedio. Y es que allí nació el señor Gregorio Imedio bastantes lustros antes que Almodóvar. Y allí, en su ermita de San Isidro, se siguen reuniendo sus paisanos para desearle suerte cada vez que en algún festival se juega un premio.

Menguaba el verano de 2005 cuando el manchego se trasladó a su tierra con toda la groupe a cuestas para que Volver cobrara vida. De Granátula a Almagro, donde encontró, junto a su Plaza Mayor, la casa ideal para Blanca Portillo (o Agustina). Y sobre todo, el patio ideal, ese «patio manchego menos lujurioso que el andaluz, más austero, menos sensual, como todo en La Mancha», según sentencia el propio Almodóvar. Unos metros más allá, emerge la calle de Federico Relimpio, curioso nombre para emplazar al cortejo fúnebre que sigue al cádaver de Chus-Paula-Lampreave. En esa calle, entre ventanas de hierro, se sitúan las puertas enfrentadas de Paula y Agustina y por ella se cuela el fantasma de Carmen Maura cada vez que le viene en gana. | Vea el tráiler de Volver

3. 'La mala educación' fallera (Valencia)

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La antepenúltima película de Almodóvar, La mala educación, ponía el foco en la relación de dos críos, Ignacio y Enrique, con el Padre Manolo en diferentes épocas de su vida. Para cada una, el manchego eligió un escenario, desde Valencia a Barcelona y Galicia. Incluso tanteó Cáceres (donde estudió el Bachillerato y donde dicen que se inspiró para la película), pero no pudo ser. En Valencia, más de un sorprendido viandante preguntó al equipo de rodaje si el cine Tyris, una de las salas con mayor solera cerrada en 2002, renacía de sus cenizas al ver cómo varias escenas se rodaban en él. Pero no.

También el barrio de Ruzafa y el de Benimaclet fueron testigo de las cámaras. Y de Valencia a Noia y Ortigueira, en Galicia, donde Almodóvar se mostró encantado «del sol» con el que le recibió Pontenafonso. Allí, en una antigua casa con el número 69, centró buena parte de la atmósfera gallega que buscaba el director para Petra Martínez. En Barcelona, se decantó por Alella, en el Maresme, donde sigue en pie un monumental edificio que albergó en su tiempo una comunidad de Escuelas Pías regentada por curas y que ahora se alquila para eventos. | Vea el tráiler de La mala educación

4. De tascas en 'Hable con ella' (Madrid)

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Benigno la espía desde su ventana... y Alicia baila. Lo hace en la academia de ballet ahora reconvertida en el hotel Room Mate Alicia (Prado, 2), un nuevo concepto de alojamiento basado en tú a tú en pleno centro de Madrid. Se inauguró en 2006, casi cinco años después de que Almodóvar rodara Hable con ella, pero mantuvo el nombre de la protagonista, interpretada por Leonor Watling. Desde sus ventanales se adivinan las estrechas callejuelas y las todavía vigentes tiendas de antaño del madrileño barrio de las Letras.

Dentro de Madrid, la película que se llevó un Oscar al Mejor Guión Original hace parada en el cine Doré (Santa Isabel, 3), un pintoresco edificio modernista que da cobijo a la Filmoteca Nacional. Salir en una peli de Almodóvar también sirve como gancho inmobiliario. Que se lo digan al avispado propietario que colgó en Internet en 2003 un anuncio de venta con este reclamo: «Vive en un piso de película», ya que en él se habían filmado varias escenas de Hable con ella meses antes. La oficina de Almodóvar aclaró que no tenía nada que ver con el invento, cuyo precio superaba al del resto de inmuebles de la zona. | Vea el tráiler de Hable con ella

5. 'Todo sobre mi madre' desde Montjuic (Barcelona)

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Se sentía como si estuviera traicionando a Madrid, su ciudad fetiche, pero Almodóvar necesitaba llevar sus armas a Barcelona, al Tibidabo desde helicóptero, al cementerio de Montjuic... A esa urbe a la que la Cecilia Roth de Todo sobre mi madre decide volver tras 20 años de ausencias en busca del padre de su hijo en Madrid. En la Ciudad Condal situó el director el piso de la protagonista, donde se dan cita todo tipo de personajes noctámbulos, justo enfrente del Palau de la Música Catalana (Sant Francesc de Paula, 2). La Sagrada Familia también ocupa su espacio, al igual que el hermano del cineasta, Agustín, que conduce un taxi. Otro medio de transporte, el AVE Barcelona-Madrid, deja constancia en la cinta, anticipándose a su tiempo, ya que no fue una realidad hasta 2008.

Mientras, Fernando Fernán Gómez, en el rol de un anciano que se ha quedado sin memoria, pasea su lustre por la plaza del Duque de Medinaceli, al lado del Passeig Colón. Y Antonia San Juan se destapa públicamente dando vida a la transexual Agrado, que deja ver sus dotes en el teatro Tívoli (Casp, 8), donde suelta aquello de «Me llaman la Agrado porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica. Miren que cuerpo. ¡Todo hecho a medida!». | Vea el tráiler de Todo sobre mi madre

6. 'La flor de mi secreto' a dos bandas (La Mancha y Madrid)

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El viejo Madrid era el telón de fondo por el que se movía a sus anchas Marisa Paredes dando vida a Leo Macías en La flor de mi secreto, estrenada en 2005. Desde la monumental Plaza Mayor (en la que, tras unas copas de más, Juan Echanove se marca un zapateado) a la plaza de Puerta de Moros, la que fuera uno de los accesos a la antigua muralla cristiana y ahora punto clave del ajetreo latinero. En su famosa fuente, la protagonista no puede aguantar más el hinchazón que le están provocando sus botines y le pide a los viandantes (en vano) que, POR FAVOR (y por 5.000 pesetas), le ayuden a deshacerse de ellas.

En ese Madrid con solera le gritaba «puja, puja, puja» Pilar Bardem a Penélope desde el interior de un autobús que cruza la Puerta de Alcalá y el célebre edificio Metrópolis de la Gran Vía a modo de travelling. Era Carne trémula. Volviendo a la La flor de mi secreto, el equipo también se trasladó a La Mancha para rodar algunas de las instantáneas. Y, en concreto, a las calles Ramón y Cajal y Feria de la ciudadrealeña urbe de Almagro, en donde se ubica la casa de Leo, a unos pasos de la Plaza Mayor de columnas toscanas y de la casa que, más de 10 años después, habitaría la desesperante Agustina de Volver. | Vea el tráiler de La flor de mi secreto

7. 'Tacones lejanos' y castizos (Madrid)

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Tacones lejanos es una muestra más del feeling latente entre Almodóvar y la capital. Se advierte en cada toma, en cada diálogo, en cada bar que desentraña la cinta. Un ejemplo: el Villa Rosa (plaza de Santa Ana, 15), el antro en el que Miguel Bosé saca lustre a su travestismo ante la espectral mirada de Victoria Abril. Algo más lejos, aunque siguiendo en pleno centro de Madrid, estaba la casa-sótano en el que vivía Marisa Paredes en Tacones lejanos, en los bajos de uno de los restaurantes mexicanos más afamados de la ciudad: la Taquería del Alamillo (plaza del Alamillo, 8).

Y si en Barcelona (en Todo sobre mi madre) Pedro Almodóvar Caballero rendía homenaje al teatro Tívoli, en Madrid (y en Tacones lejanos) lo hace al María Guerrero (Tamayo y Baus, 4). Entre sus paredes, Marisa Paredes (o Becky del Páramo) interpreta el Piensa en mí de Luz Casal mientras su hija (Victoria Abril) se emociona al escuchar la canción desde la prisión. | Vea el tráiler de Tacones lejanos

8. Las vistas de 'Mujeres al borde de...' (Madrid)

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En la madrileña calle Montalbán, 7, se halla el impresionante ático desde el que Carmen Maura intenta suicidarse mientras cría gallinas en Mujeres al borde de un ataque de nervios. Y desde el que se obtienen una vistas constantes del centro de la ciudad (entre los «paisajes preferidos» del cineasta), encabezadas por el típico skyline de la Gran Vía, con el edificio de Telefónica en primera línea de toma. No en vano, Almodóvar se convirtió en administrativo de esta ex institución pública tras arribar a la capital a finales de los años 60. ¿Filia, fobia?

Muy cerca, en la que antes era la cafetería Manila (y ahora una de tantas cadenas de ropa que salpican la ciudad), en Gran Vía, 41, los protagonistas de La ley del deseo salen de cenar. Pero si hay una escena que caracteriza la película, ésa es la del Cuartel del Conde Duque (Conde Duque, 11), donde Tina, una transexual convencida, le grita bajo el colosal chorro de una manguera «¡Vamos, riégueme! ¡No se corte, riégueme!», a un Eusebio Poncela ensimismado. ¿Algún adicto al manchego que no recuerde esta imagen? | Vea el tráiler de Mujeres al borde de...

 
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