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Blog Blog Comerse el mundo, por Sara Fdez. Cucala

Con la iglesia hemos 'copeado'

En Òran Mór, una iglesia del siglo XIX que se alza impetuosa en el West End de Glasgow, no suena a ninguna hora el Ave María de Schubert, más bien retumba en sus vetustas paredes una sucesión de melodías del pop-rock escocés.

Sara Cucala

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Actualizado martes 03/02/2009 11:58 horas
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Son las diez de la noche. Cada puerta de entrada a este templo está protegida por una pareja de musculosos porteros. Se hace cola en la calle, gente de todas las edades se resguarda de la lluvia y el frío a la espera de poder entrar en la bendita iglesia.

Òran Mór dejó los hábitos para convertirse en uno de los centros de religiosidad del ocio, las restauración y el copeo con más glamour de Glasgow. El templo de fachada de fría piedra y torre altiva ha sido dividido en varias plantas, cada una de ellas acoge un espacio diferente: la whisquería, con la más amplia selección de whisquies escoceses (la carta anuncia unos 250 sólo de malta); un privado Dining Room con vistas al jardín botánico; una brasserie y un gran auditorio con hermosas cristaleras donde un día sí y otro también se organizan eventos culturales. Así es Òran Mór.

Viajar a Glasgow y querer perderse en la noche en busca de ambientes divertidos donde poder catar el agua de la tierra, ese whisky divino, en un ambiente de los más heterogéneo, lleva irremediablemente a este lugar. Si tuviera que definir la palabra kitsch quizá como ejemplo pondría esta original iglesia-pub-discoteca-restaurante.

Cuando entras y te topas de bruces con la whisquería te da la sensación de haber entrado en un viejo bar del lejano Oeste americano. No hay gorros de vaquero pero sí miradas salvajes de las que las mujeres no nos podremos librar, y gente codeándose en una barra de luces de neón y tragos cortos. Luego, si te adentras más en la iglesia, te aventuras en un penumbra que lleva a escaleras o ascensores que suben y bajan de los cielos divinos. Así es.

En un lado los barmen se las ingenian para hacer con su coctelera los combinados más fastuosos (de whisky, claro); en otro lado suena música disco; y en otro, la gente se toma un vino al ritmo de una música tenue mientras contempla una exposición de pintura... En los restaurantes se sirve una cocina de mar y montaña que va desde salmón marinado y aderezado con patatas y vegetales, a cordero o contundente filete de ternera de la tierra bien aromatizado con hierbas silvestres...

Esta iglesia guarda culto al arte, al menos desde que abrió sus puertas de nuevo, ya restaurada como centro de ocio, allá por 2004, con el nombre de Òran Mór, es decir la gran melodía, eso es como se traduce y es así como se lleva...

 

| ÒranMór. Glasgow G12 8QX. www.oran-mor.co.uk

Sobre este blog

El primer viaje es el que se hace desde el vientre materno. Todo lo demás es un sortilegio de placeres sensuales, a muchos de los cuales sólo se llega a través del paladar.

Sobre la autora

Periodista, filóloga y escritora. Desde hace años sus crónicas de viajes nacen de los aromas, las texturas y las esencias que emanan de la cultura de un país. Es autora de Desayunos en Madrid. Del Churro al Brunch (RBA. 2008), de Los Templos de la Tapa (RBA. 2009) y de la guía National Geographic Asturias (abril de 2010).

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