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Los alrededores salvajes
de Sydney

La ciudad más grande de Australia llama la atención por ser una de las metrópolis mejor mimetizada con la naturaleza del mundo. Su bahía, entre playas de arena blanca, bosques de eucalipto y acantilados inhóspitos, sigue conservándose igual que cuando llegaron los primeros presos.


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Texto y fotos: Jorge Barreno

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Actualizado viernes 06/03/2009 19:01 horas

Cuando los primeros convictos ingleses fundaron la colonia penitenciaria de Port Jackson en 1788 pocos se imaginaban que en unas pocas generaciones se convertiría en la ciudad más grande de Australia, hoy poblada por algo más de cuatro millones de habitantes.

Llama la atención en Sydney el batiburrillo de culturas que se entremezclan en un escenario donde el deporte, la naturaleza y la cultura se convierten en la piedra angular de la filosofía de vida australiana. The Harbour Bridge, la archiconocida ópera en forma de velas, el antiguo barrio de The Rocks, Royal Botanic Gardens, China Town o King Cross. Sydney posee una gran variedad de estilos arquitectónicos que van desde la simplicidad de los edificios georgianos hasta The Sidney Tower, de 305 metros de altura.

Junto a los rascacielos acristalados nos topamos con una importante colección de galerías de arte y museos. The Art Gallery of New South Wales (estado del que es capital Sydney) o The Museum of Contemporany Art son los dos máximos exponentes culturales. Pero si por algo se caracteriza esta acogedora, cosmopolita y divertida ciudad es por sus maravillosos alrededores, lugares donde el ser humano ha sido capaz de convivir con la naturaleza más salvaje.

1. Manly

Un barco entrecruza el Pacífico.

Un barco entrecruza el Pacífico.

Manly es, junto con Bondi Beach, una de las playas con más renombre de todo el país. Unos 11 kilómetros en transbordador separan Circular Quay, en el centro mismo de Sidney, de este magnífico pueblecito costero. El camino hasta aquí ofrece unas magníficas vistas en las que los acantilados de vegetación exuberante y los barcos de vela se entrecruzan tranquilos en el Océano Pacífico.

Una vez en Manly, junto al muelle de atraque, merece la pena visitar el Ocean World, un moderno acuario en el que es posible bucear entre tiburones o deleitarse con la inmensidad del fondo marino caminando por un túnel subterráneo. Al que le guste algo más tranquilo podrá pasear por The Corso, una zona peatonal muy popular repleta de tiendas de recuerdos y de comida rápida, o por la tranquila playa de Manly Cove.

2. Palm Beach

Acantilados en el mar.

Acantilados en el mar.

Este suburbio al norte de Sydney está habitado por ricos y famosos australianos, e incluso es posible llegar en hidroavión desde Rose Bay. Como en las películas, cada propiedad tiene un yate aparcado a la puerta de casa. Destaca la colina de arbustos y el bosque bajo el nombre de Ku-Ring-Gai Chase National Park, donde es más que recomendable perderse entre las carreteras secundarias para observar la flora y la fauna autóctonas y disfrutar de las vistas del mar desde sus acantilados.

3. Blue Montains

Semiselva al noroeste de Sydney.

Semiselva al noroeste de Sydney.

A unos 80 kilómetros al noroeste de Sydney por la N-4 se llega al Blue Montains National Park, uno de los más visitados de toda Australia, declarado Patrimonio de la Humanidad. En un ambiente semiselvático y húmedo, a 1.100 metros de altura, habitan muchas de las especies exclusivas de Australia, como son el ave lira, el sasafrás o el oposum.

Entre las imágenes más emblemáticas del parque se encuentran The Three Sisters, tres curiosas montañas que según la leyenda son tres hermanas aborígenes petrificadas, y The Wentwoth Falls, unas impresionantes cataratas al borde de un precipicio. Los más aventureros podrán hacer una arriesgada bajadita en el Scenic Railway, un antiguo tren minero de 1880 convertido hoy en la línea férrea más inclinada del mundo. Merece la pena darse un paseo entre plantas prehistóricas de la época jurásica y animales raros, raros.

4. Bondi Beach

La arena dorada de Bondi Beach.

La arena dorada de Bondi Beach.

Esta playa de arena dorada con forma de luna en cuarto creciente es, desde principios del siglo pasado, el lugar preferido de los surfistas que llegan de todas las partes del mundo buscando las olas perfectas. Sus modernos cafés y sus tiendas de moda dan un aspecto cosmopolita a este pueblo surfero a tan sólo 20 minutos de Sydney. Además de para aprender inglés, muchos turistas se acercan hasta Bondi para degustar un sabroso plato en el Icebergs Bar, uno de los mejores restaurantes del país, con un exquisito ambiente minimalista y con las mejores vistas sobre la famosa playa de Bondi.

5. Yarra Bay

Un bosque de eucaliptus.

Un bosque de eucaliptus.

Yarra Bay es un suburbio a 13 kilómetros al sureste del centro de Sydney. Su lugar más emblemático es un tupido y denso bosque de eucaliptos desde el que se accede a una pequeña playa desierta donde los franceses construyeron varios bunker. Cerca se encuentra el museo de La Perouse, muy recocido por su colección de mapas originales de finales del siglo XVIII, instrumentos científicos antiguos y barcos de época.

6. Royal National Park

El Parque Nacional de Australia.

El Parque Nacional de Australia.

Si por algo se conoce a este parque es porque fue fundado en 1879, convirtiéndose así en el primer Parque Nacional de Australia y el segundo del mundo, después de Yellowstone, en EEUU. Algo más de 16.000 hectáreas de acantilados costeros, dunas, entretejidos de riachuelos, lagunas, cuevas profundas y playas de arena blanca a menos de 40 minutos del centro de Sydney en dirección sur.

The Royal National Park es ante todo un lugar desestresante, traquilo, acogedor, donde practicar el senderismo, bañarse en las cálidas aguas del océano Pacífico y observar a las aves se convierte en toda una delicia. Bosques de eucaliptos, brezales y vegetación subtropical se aúnan en un paisaje de ensueño en el que es fácil imaginarse al capitán Cook arribando en su galeón a estas playas australianas aún desiertas.

7. Jervis Bay

El puerto natural de Jervis Bay.

El puerto natural de Jervis Bay.

Unos 150 kilómetros separan uno de los puertos naturales más bellos de Australia, famoso por poseer bases navales y algunas de las playas más blancas y claras del mundo. Muchos australianos se acercan a The Boderee National Park y The Jervis Bay National Park para ver canguros y delfines. Hyams Beach es según el libro Guinness de los Récords la playa de arena más blanca del mundo. La arena, que parece harina, es rica en magnesio, material que se desprende de los corales erosionados.

8. Patonga

Los pelícanos, célebres en Patonga.

Los pelícanos, célebres en Patonga.

Patonga es un idílico pueblo de pescadores a 80 kilometros de Sydney a caballo entre las playas blanquecinas y los pantanos cenagosos. El pueblo es austero, pequeño y con una gran colonia de pelícanos que en estas latitudes se convierte en el mejor amigo del hombre. Entre todos los vecinos de Patonga destaca George May, un australiano que hace unos años creó una empresa emprendedora, pues comercializa ostras con viagra. «El que quiera probar lo que es sexo en lata que venga a Patonga», admite este nómada pescador.

 
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