África es el lugar donde se produjo el amanecer del hombre. Sus atardeceres son salvajes, primitivos, eternos e inesperados. Es el momento del drama, la crisis y la pasión. Los leones cazan, las sombras se alargan y las luces emborrachan las pasiones de los nuevos exploradores apretujados en un vehículo 4x4.
África es mucho más que ocho rincones, es un territorio tan vasto como heterogéneo. Un lugar donde un madrugón puede verse compensado al ver como un guepardo caza una gacela Thomson o como el cielo se transforma de añil en rosado sobre las montañas que rompen el horizonte en Serengueti. El destino muchas veces queda en un segundo plano.
Los silencios del atardecer transmiten emociones que van más allá de nuestro pensamiento. Es el momento simbólico de la muerte del día. La muerte y la vida se unen por un momento. Una luz muy especial nos sobrecoge, África es un lugar perfecto para valorar el momento que más versos han inspirado a los poetas, el crepúsculo.
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Aunque no vive su mejor momento, pero Zimbabwe siempre será uno de los grandes destinos turísticos africanos a la hora de realizar un safari. Los modernos safaris participan de los mismos ritos que los antiguos. Cada día hay que levantarse temprano, subir a los vehículos acompañados de guías nativos que saben dónde encontrar los mejores ejemplares de cada especie y seguir sus huellas durante el día para captar sus mejores imágenes. Hay quienes comen al aire libre y duermen en tiendas en torno a una buena fogata, en los llamados camps, pero también existen buenos lodges, pequeños hoteles con estructuras similares a poblados nativos, con servicios que pueden llegar a ser de lujo.
Pero si hay un momento mágico en el safari, ese es el atardecer. Es el momento en el que el cielo aparece anaranjado y se pueden distinguir la silueta recortada de los animales que han hecho de este continente un mito. Bajo el impresionante silencio se intuye la presencia de los animales que aprovechan la oscuridad para salir a buscar su sustento.
|Más información: www.game-reserve.com
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No todos nuestros atardeceres se suceden en la sabana o en el África negra. Un ejemplo es este del Cairo. Una ciudad fascinante levantada a orillas del río más legendario del mundo, el Nilo. La ciudad que hoy contemplan los turistas tiene muy poco que ver con el universo faraónico de las pirámides que se alzan eternas e impasibles, en el cercano barrio de Giza. El Cairo de nuestros días es una ciudad caótica y confusa, con más de 15 millones de habitantes y marcada por el Islam, sus costumbres y ritos.
Laberinto intrincado de horrores y placeres, El Cairo puede llegar a seducir pero no a simple vista. Para ello hay que adentrarse por sus zocos, como el de Khan el Khalili o por sus barrios, algunos, los más modernos, dominados por pasos elevados en los que miles de coches intentan salir de un permanente atasco. Pero cuando comienza a caer la noche si has sabido tener paciencia, el espectáculo del atardecer reflejado en las aguas del Nilo te sobrecogerá.
|Más información: www.egiptomania.com
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Kenia es el principal destino turístico de África y el paraíso de los safaris fotográficos. Amplias sabanas que se pierden en el horizonte, ríos a cuyas orillas se acercan animales salvajes, lagos espectaculares, parques y reservas naturales. El país cuenta con más de 50 parques nacionales donde se protege a unas 100 especies de mamíferos y 1.200 especies de aves. El safari, en todo terreno o incluso en cómodos minibuses, es la mejor forma de adentrase en el país a la caza de bellas imágenes y nuevas sensaciones.
La reserva de los Massai Mara es el mejor lugar para disfrutar de un país que es considerado como la esencia de África. Situada al suroeste del país, es el lugar donde sus suaves colinas tapizadas por praderas, las aguas chocolateadas del río Mara en las que retozan los hipopótamos, así como la rica diversidad de vida salvaje, colman las expectativas de cualquier visitante en busca del paisaje africano que evocan películas como Memorias de Africa o Mogambo. Unos días de cine con un final feliz...
|Más información: www.masai-mara.com
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Este parque alberga la mayor concentración de mamíferos del planeta. Es el símbolo de la vida salvaje en África. Aquí viven, en total libertad más de dos millones de animales que cada año protagonizan la famosa migración de Serengeti en busca de agua y comida. La mejor época para visitarlo es el invierno, entre los meses de enero y abril. Y la única forma de explorarlo es a bordo de un todoterreno. La calidad de nuestro safari dependerá de nuestro presupuesto... Como casi todo en esta vida.
El Serengueti es famoso por las migraciones anuales de miles de ñues y por albergar los conocidos como cinco grandes, el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo de Cabo. Si al visitarlo tienes un deja vu, no te preocupes no es un fallo de Matrix, lo único que pasa es que lo has visto en miles de documentales de la Dos, si no te suena entonces no deberías mentir sobre tus gustos televisivos.
|Más información: www.serengeti.org
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La inmensa región inundada por el Okavango se abre en medio del desierto de Kalahari, al noroeste de Botswana. Estamos en el delta interior más grande del mundo, una de esas maravillas de la naturaleza africana que han fascinado a los viajeros europeos desde que el famoso Doctor Livingstone lo descubriera en 1849. Llegó hasta la zona siguiendo las viejas leyendas africanas que hablaban de un gran cementerio de elefantes, una auténtica mina de marfil que por supuesto nunca encontró.
En lugar de eso, descubrió este mágico ecosistema en el que el silencio, sólo roto por el suave murmullo de las tranquilas aguas del Okavango, inunda un atardecer doble, en el cielo y en el reflejo del río.
|Más información: www.okavango-delta.net
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El Kokerboom, o Aloe dichotoma, es un extraño árbol que crece lenta y elegantemente. Algunos ejemplares pueden llegar a medir más de ocho metros. Se distingue por su largo tronco y sus ramas que forman una copa redondeada, sus hojas son verde grisáceo y sus flores de color amarillo brillante.
Uno de los pocos lugares en los que se puede presenciar uno de los extraños bosques que forman los Kokerboom está cerca de la ciudad Keetmanshoop, en Namibia, donde unos 250 de estos originales árboles han crecido juntos, creando un bosque de dedos nudosos espigados y con las hojas de brotes de sus extremos. Si se llega hasta aquí durante la puesta de sol es como si se entrase en otro mundo.
|Más información: www.namibiatourism.com.na
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Douz es la antesala al desierto tunecino. El último oasis antes de la larga marcha al desierto para los pocos beduinos que todavía viven la ancestral costumbre nómada. Cuando la última palmera emerge de la arena, una puerta blanca, sencilla y sin demasiados ornamentos da paso al desierto del Sahara. Y, como si de un faro se tratara recibe a los navegantes que surcan las olas de arena del desierto.
Al atardecer los camellos, las palmeras y el horizonte inmenso recuerdan a Tattoine el planeta del que era originario Luke Skywalker en La Guerra de las Galaxias. Y es que muy próximos a Douz se encuentran los pueblos trogloditas Ounk Jemal, donde George Lucas rodó los imponentes paisajes de dunas de la primera parte de la saga.
|Más información: www.tourismtunisia.com
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Quilalea es un lugar perfecto para olvidarse del mundo. Una de las más exclusivas islas son las de Quirimbas, en Mozambique. Un sitio paradisiaco con playas blancas, palmeras y fondos de coral; un parque nacional marítimo que protege al inofensivo tiburón ballena, varias especies de tortugas, delfines y el insólito dugong.
Quilalea es un remanso de paz donde nueve cabañas muy bien decoradas con embarcadero propio y perfecto para los aficionados al buceo se distribuyen a lo largo de la isla. Un lugar para soñar despierto mientras se contempla un atardecer de postal, relajándose en una hamaca con un buen cóctel en la mano.
|Más información: www.quilalea.com
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