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DESTINO NIEVE

Alpe d'Huez, esquiar al sol

Con más de 300 días de sol al año, Alpe d'Huez es la quinta estación más grande de Francia. Más de medio metro de nieve polvo en las zonas bajas y 250 kilómetros de pistas esperan impacientes al esquiador.

Texto y fotos: Jorge Barreno

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Actualizado lunes 05/01/2009 18:48 horas

Llega el invierno y, con la caída de las primeras nieves, los amantes de los deportes invernales se preparan. Alpe d'Huez, en el extremo meridional de los Alpes del Norte, es la opción perfecta para disfrutar de unos días de diversión. Los vientos húmedos y cálidos de la costa chocan contra las cumbres del macizo de Grandes Rousses, generando una gran cantidad de nieve.

Estas condiciones se mantienen durante toda la temporada, lo que asegura una buena capa de nieve polvo. Seis valles estrechos y boscosos donde 300 días de insolación anual hacen del sol y de la nieve la fórmula perfecta para disfrutar de la montaña. Este año ha empezado bien la temporada, pues un metro de manto blanco recubre ya las pistas.

Alpe d'Huez es también la más conocida y dura etapa de montaña del tour de Francia.

La estación, que se comenzó a construir en 1930, es la quinta más grande Francia. Cuenta con 86 remontes y 250 kilómetros de pistas, seis teleféricos, 10 telecabinas, 23 telesillas, 120 pistas y espacio para que 100.000 esquiadores desciendan a la vez por este gran dominio. Es difícil imaginar cómo personas a lomos de sus vehículos de dos ruedas pueden ascender a Alpe d'Huez, la más conocida y dura etapa de montaña del tour de Francia. Nada más pasar la localidad de Bourg d'Oisans comienza la retahíla de curvas de herradura. Poco más de 13 kilómetros de giros para salvar un desnivel de más de un kilómetro.

Arriba, por encima de las nubes, el astro rey hace acto de presencia. Abajo se quedan los días grises y las nieblas espesas, otro mundo paralelo llama a la puerta del que se acerca a este centro invernal. Desde que acogiera los Juegos Olímpicos de Grenoble 68, Alpe d'Huez es una de las grandes estaciones de Europa. La zona principal de pistas se encuentra en el macizo de Pic Blanc, dividido a su vez en tres subzonas muy marcadas: Oisans, Alpe d'Huez y Vaujany.

La parte baja es una zona de pistas verdes ideal para aprender a esquiar, mientras que la parte media está llena de anchas y hermosas pistas rojas y azules para esquiadores intermedios. A pesar de la cantidad de rayos de sol que reciben las pistas es raro que cierren antes de temporada debido a la gran cantidad de cañones de nieve artificial que hay.

El descenso más largo de Europa

La cota máxima de la estación se encuentra en la cima de Pic Blanc, a 3.320 metros de altura. Las vistas del Parque Nacional des Ecrins desde lo alto de este glaciar son espectaculares. Desde aquí es posible además hacer nuestro primer 8.000. No se trata de subir a los picos de los alrededores dos veces y media, sino de la iniciativa Premier 8.000. Consiste en hacer el descenso desde el Pic Blanc por cuatro rutas distintas con 2.000 metros de desnivel cada una. Las cuatro bajadas suman un total de 65 kilómetros de pistas.

La Sarenne, la pista negra que discurre por el glaciar, es la más larga de Europa. Con 16 kilómetros de largo y casi 2.000 metros de desnivel permite descender durante una hora y media sin necesidad de tomar ningún remonte mecánico.

Tres veces por semana, los martes, los jueves y los sábados, es posible disfrutar del esquí nocturno en la pista de Le Signal, iluminada con potentes focos. Deslizarse por un haz de luces mientras la montaña se sumerge en la oscuridad total produce una sensación de acongoje y de emoción extremas. También se puede esquiar de forma extrema acompañado de guías para hacer bajadas fuera de pistas.

Para terminar la jornada

Alpe d'Huez, situado a 1860 metros de altitud sobre una meseta en la parte más alta del valle de Oisans, ofrece además un gran abanico de posibilidades para aquellos que no son esquiadores: Piscina cubierta, biblioteca, conciertos de música, pista de patinaje sobre hielo, kilómetros y kilómetros de caminos para pasear con raquetas de nieve, escalada en muro...

Merece la pena entrar en la iglesia de estilo lecorbusiano Notre-Dame des Neiges.

Merece la pena entrar en la iglesia de estilo lecorbusiano Notre-Dame des Neiges. Su órgano, con forma de mano, ofrece todos los jueves conciertos de órgano. Merece la pena escuchar el sonido de este órgano reconocido en el mundo entero. Entre los diferentes eventos culturales que se celebrarán a lo largo de la temporada de invierno destacan el V Trophée Andros de Alpe d'Huez (el 16 y 17 de diciembre de 2000, la carrera de coches sobre el circuito de hielo), y el V Festival International de l'Alpe d'Huez du Film de Comédie et Humour (9-14 de enero de 2001, en las dos salas de cine del polideportivo).

El salchichón de montaña (con frutos secos en su interior, normalmente avellanas o nueces), la famosa raclette (un tipo de queso que se echa sobre patatas cocidas) o la fondue de montaña (tres clases de queso derretidos en una olla especial con un poco de ajo y vino blanco de Savoya) son algunas de las delicias gastronómicas de la región. Es tradición en los gélidos pueblos de montaña combatir el frío con un buen vino caliente. Pero cuidado, si tomamos demasiados es posible que al día siguiente nos levantemos tarde para comenzar una nueva jornada de esquí.

 
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