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Hainan, el Caribe chino

Poco conocida entre el público occidental, la isla china de Hainan es una postal de arena fina con cálidas aguas cristalinas y palmeras; un pequeño paraíso donde se resquebrajan los tópicos de la imagen de la República Popular China en el imaginario colectivo.

Ana Pérez

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Actualizado miércoles 26/11/2008 10:30 horas

Si Madonna hubiera conocido Hainan cuando compuso su mítica La Isla Bonita no se la hubiera dedicado a San Pedro (Belize). Y no porque la imaginaria isla caribeña no lo merezca, sino porque esta pequeña maravilla china se ciñe más a la letra de la canción. Sobre todo, en lo de tropical.

Pero probablemente la ambición rubia no la conocía por aquella época, entre otras razones porque Hainan es, incluso a día de hoy, una perfecta desconocida para el público occidental.

En esta cálida isla se encuentran algunas de las playas más espectaculares del mundo.

Imagínese una playa de arena fina con cálidas aguas cristalinas y palmeras naturales donde pega un sol de justicia desde primera hora de la mañana y donde la mayor preocupación de la gente es si tomar una caipiriña o una piña colada o decidir el color del biquini. Eso es Hainan. Hasta aquí todo normal como destino turístico, excepto que Hainan no es una isla perdida del Caribe. Es China. Tan China como la Gran Muralla o Los Guerreros de Xian, con la única particularidad de que jamás nadie asociaría tales imágenes paradisíacas al gigante asiático. Entre otras cosas, porque nada tiene que ver.

Y precisamente, ése es uno de los principales encantos de Hainan -además de sus 26ºC de temperatura media anual-. En Hainan se resquebrajan los tópicos de la típica imagen de China que alberga el imaginario colectivo. Nada de templos de madera tallada con los tejados corvados hacia arriba en los extremos, nada de gorritos acabados en punta, nada de caligrafía china, nada de pagodas ni de budas barrigudos en tonos dorados y rojos. Por no haber, no hay casi ni arroz.

El contraste

A cambio, uno puede encontrar algunas de las playas más espectaculares del mundo, y que nada tienen que envidiar a las archifamosas playas de Hawai. Un paraíso desconocido con mucho que ofrecer a los que buscan un remoto remanso de paz alejado de los bulliciosos resorts. De hecho, no son tantos los hoteles que hay en Hainan, ya que fue en 1999 cuando se inauguró el primer hotel internacional en la isla.

Enclavado en el Mar del Sur de China, Hainan es el territorio chino más al sur del país. Además, es al mismo tiempo la provincia más pequeña y la isla más grande de la República Popular China.

Hainan es el territorio chino más al sur del país, la provincia más pequeña y la isla más grande.

Sanya y la costa sur son sin duda los lugares más atractivos para los amantes de la tumbona y la sombrillita de paja. La playa más concurrida es la de Dadonghai, con amplia oferta de hoteles, restaurantes y tiendas alrededor. Sin embargo, las playas más espectaculares están en Yalong Bay. Allí es donde las grandes cadenas hoteleras tipo Sheraton, Marriott o Ritz-Carlton han construido mastodónticos complejos con todo tipo de facilidades, entre ellas, un trocito de playa privada, en la que sólo pueden bañarse los exclusivos clientes del hotel.

Lo bueno es que al ser todavía un destino turístico poco promocionado, aún pueden encontrarse verdaderas gangas en estos hoteles a pie de playa. Y casi cualquiera puede permitirse el lujo de pasar un par de noches en una increíble suite deluxe con vistas al mar. Un total de 7,5 kilómetros de playa semi virgen donde los rusos son los amos y señores. Tanto es así que todas las cartas de los restaurantes de la zona están en ruso (además de inglés y chino). Resulta ciertamente exótico tomar en sol en el Hawai chino: aguas azul turquesa, verdes montañas al fondo y rusos por todas partes. ¿Hay algo menos convencional?

Aguas termales

También en Sanya uno puede hacerse un peeling cutáneo natural gracias a la terapia de peces en aguas termales. Una peculiar experiencia que consiste en introducirse en una piscina natural repleta de pequeños peces tropicales (entre 6 y 12 centímetros) que mordisquean la piel en busca de sustento. Y es que estos peces, que pertecen a la familia de la Garra Rufa, se alimentan exclusivamente de las células muertas de la piel.

El toque controvertido de Sanya lo pone la supuesta base de submarinos nucleares que los chinos tienen camuflada en la zona. Una especie de búnker militar justo debajo de las montañas, para evitar ser localizados vía satélite y que ya da cobijo a 11 submarios.

Merece la pena perderse por la región montañosa de Tongshi, por sus paisajes y diversidad étnica.

Para acabar de desmontar el tópico chino, están las plantaciones de café de Xinglong, en el sureste. Esta zona es conocida más allá de las fronteras chinas por su reputado café, una original delicia exótica que se puede degustar en el Jardín Botánico Tropical de Xinglong.

Tianya Haijiao, literalmente el fin del cielo y el mar es un destino muy popular para los chinos. Es considerado el punto más al sur de China, lo que ha servido a muchos poetas chinos para expresar el concepto de unión eterna entre una pareja, después de que el enamorado haya seguido a su amada hasta las lejanías de Tianya Haijiao. De ahí, que muchos recién casados tengan esta zona como paso obligado durante su luna de miel.

Retiro obligado

También merece la pena perderse por la región montañosa de Tongshi, en el centro-sur de la isla. Y no sólo por sus espectaculares paisajes, si no por entrar en contacto y explorar la diversidad étnica de la zona. No en vano, Tongshi es la capital de los gobiernos autónomos de las étnias Li y Miao (dos de las 55 étnias que conviven en China).

En el norte de la isla se encuentra Haikou, la capital, que destaca por los monumentos conmemorativos a los exiliados. Debido a su localización remota, Hainan fue hasta principios del siglo XX el lugar de retiro obligado de aquellos que no estaban de acuerdo con los preceptos de las dinastías reinantes. Tal es el caso de la tumba de Hai Rui, un oficial que fue exiliado a Hainan durante la dinastía Ming por criticar al Gobierno. El Wugong Ci (Templo en memoria de los Cinco Oficiales) fue construido en 1889 para conmemorar a un grupo de escolares que fueron expulsados de la China continental durante la dinastía Tang por oponerse al régimen.

 
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