Esta ciudad es la prueba de que en África no todo es exotismo, safaris y danzas tribales. Aquí es evidente la herencia victoriana en la arquitectura. Una urbe viva, llena de emociones y creatividad. Lo que la hace realmente bella es el mestizaje, resultado de siglos de mezcla de colonos europeos y esclavos.
Dominada por el solemne monte Table y surcada por el Oceáno Atlántico, el espíritu de la Ciudad del Cabo se refleja en sus habitantes, siempre con una vista esperanzada hacia el futuro. A pesar de su ubicación en el extremo meridional del continente, Ciudad del Cabo es el lugar donde África se junta con Europa y Asia. En sus calles hay gentes de todas las razas que conviven desde hace una década como nunca lo hicieron en los oscuros tiempos del apartheid. Su población es extraordinariamente diversa, lo que genera una gran riqueza humana que se aprecia al recorrer los barrios y al disfrutar de la gastronomía y la música.
En las calles flota una vitalidad que no se encuentra en otros lugares. La historia queda patente en su legado arquitectónico y en una serie de museos. También hay barrios con grandes problemas, pero con un gran interés y que se pueden visitar con seguridad (si vas acompañado). Aquí van una serie de ideas para descubrir esta ciudad multicultural.
Una de las excursiones que no dejan indiferentes a quienes visitan Ciudad del Cabo es la subida al Monte Table, cuya curiosa forma acompaña todas las panorámicas de la ciudad y desde donde se puede observar el Atlántico y casi toda la península. Para subir a la cima lo mejor es coger el teleférico, aunque también es posible subirlo a pie por senderos bien preparados. Desde aquí también se ven las playas de Green Point y Sea Point, los barrios de las afueras de Ciudad del Cabo.
La montaña más representativa de la ciudad es también una de las principales atracciones. Un teleférico asciende los 1.086 metros de la montaña en tan sólo seis minutos y en el trayecto se puede disfrutar de panorámicas de 360° gracias a la tecnología rotatoria de la cabina (se recomienda reservar en verano). Una vez en la cima, hay más de dos kilómetros de senderos que ofrecen impresionantes vistas de la ciudad y del océano.
El Victoria & Albert Waterfront es un enorme complejo que ha cambiado los hábitos de la ciudad. Yates, barcos y tiendas de lujo para la nueva ciudad. Desde aquí se contempla el puerto y Robben Island, donde estuvo preso Mandela. La transformación de esta zona portuaria en un próspero centro turístico, cultural, de ocio y de negocios ha sido posiblemente la mejor idea comercial de la ciudad. En la actualidad, los muelles son unas de las atracciones más visitadas de Ciudad del Cabo.
El muelle alberga almacenes victorianos renovados, oficinas y edificios nuevos construidos en el mismo estilo y decenas de cafeterías y restaurantes. Lo más interesante es subir a bordo de alguno de los numerosos cruceros que realizan travesías por los muelles. El muelle acoge también el mundialmente conocido Acuario Two Oceans. La alimentación de los grandes depredadores marinos tiene lugar todos los días a las 15.30 y es algo que ningún visitante debe perderse.
Acercarse a esta isla, declarada Patrimonio de la Humanidad, es una de las experiencias más emotivas que se pueden tener en Sudáfrica. La tristemente célebre prisión masculina, también fue una antigua colonia de leprosos, albergó a toda una generación de estadistas y políticos africanos, encarcelados aquí por el racista régimen del apartheid.
El recluso más famoso fue, por supuesto, Nelson Mandela, que cumplió 18 de los 27 años de su condena en sus celdas. Para visitar la Isla de Robben hay que hacerlo desde la Puerta de Nelson Mandela, en la Torre del Reloj Precinct. Una vez en la isla, se pueden realizar visitas guiadas por antiguos prisioneros políticos y se puede visitar el museo, que cuenta con abundante información sobre este oscuro periodo de la historia del país. No obstante, la Isla de Robben es mucho más que historia y política. La belleza del paisaje, con sus colonias de pingüinos y focas, es increíble, así como las fantásticas vistas de Ciudad del Cabo.
Ciudad del Cabo es una fabulosa mezcla de culturas, y como muestra de variedad está el barrio musulmán, recostado en las laderas de Signal Hill, donde no hay que perderse el museo Bo-Kaap, una antigua casa de estilo árabe, con una gran terraza delantera, y donde se conserva el rastro de los musulmanes venidos de la India y de Indonesia, algunos como esclavos y otros como desterrados por motivos políticos. Muchos de estos musulmanes eran considerados excelentes sastres, carpinteros, zapateros y constructores, algunos de los muebles tradicionales del Cabo son obra suya, y se exponen en el Bo-Kaap.
Un paseo por este pintoresco barrio no es ninguna pérdida de tiempo, sus calles adoquinadas, las mezquitas, sus tiendas y un largo etcétera. Si se quiere también es posible subir hasta Signal Hill y contemplar la maravillosa estampa del Monte Table, el lugar que domina la vida de la ciudad, sirviendo no sólo de hermoso telón de fondo, sino también de punto de referencia, por lo que resulta difícil desorientarse.
Algunos de los atractivos de Ciudad del Cabo están enmarcados por Adderley Street. Hace siglos la ciudad estaba llena de canales y diques que la llevaron a ser llamada Little Amsterdam. Sin embargo, a mediados del siglo XIX se mandaron cubrir algunos de estos canales, uno de ellos fue la actual Adderley Street. Algunas de las calles adyacentes todavía recuerdan esta época en la que la ciudad estaba surcada por el agua.
La zona está tomada por los hombres de negocios. Los festivos, casi vacía; pero bastante segura. En esta calle y muy cerca de los jardines se encuentra el Old Slave Lodge, que originariamente sirvió para alojar a los esclavos que trabajaban en el Company's Garden y que más tarde se convirtió en Tribunal de Justicia hasta albergar hoy las colecciones culturales y históricas del Museo Sudafricano. Una de las cosas que más llama la atención de este museo son las piedras de correo que marcaban los marineros para comunicarse con sus compañeros que llegaran más adelante.
Long Street es la otra calle que enmarca el centro histórico de Ciudad del Cabo. Es una delicia pasear por ella y observar los edificios victorianos y sus delicados balcones de hierro forjado, que además albergan más de una tienda de vino y de antigüedades que harán las delicias de los entregados al consumismo.
Entre estas dos calles se encuentra Greenmarket Square, una bonita plaza adoquinada declarada monumento nacional, además de ser la principal de la ciudad y donde se levanta la Old Town House, un bello edificio del siglo XVIII que, tras ser utilizado como sede de la comisaría y de tribual de justicia, en 1915 pasó a ser una importante galería de obras de pintores holandeses y flamencos del siglo XVII. En la plaza se organiza el mercadillo de la ciudad. Aquí sobresalen las telas y otros productos textiles característicos de esta zona de Sudáfrica y de otros lugares del continente que no tienen desperdicio, a pesar de que sus precios no son demasiados baratos.
Con una extensión de más de 528 hectáreas y más de 5.000 especies de plantas autóctonas, estos jardines botánicos están considerados como unos de los siete mejores del mundo. Los hermosos jardines salpicados de esculturas africanas de piedra constituyen un entorno ideal para almorzar, dar un paseo o incluso una energética caminata a través de los fynbos (un tipo de vegetación autóctona de la región) y los bosques de las laderas bajas del Monte Table.
Las atracciones incluyen un sendero para ciegos, un jardín de proteas, un jardín acuático, un jardín de plantas y otro de plantas fragantes, así como un anfiteatro de cicadeas, un invernadero con un baobab, una choza de barro africana auténtica, tienda de regalos, librería, restaurantes y cafetería. Durante los meses de verano (de diciembre a marzo, estamos en el hemisferio sur) se celebra aquí el popular ciclo de conciertos Sunset Concerts, con actuaciones de música clásica, jazz, música tradicional africana y folk todos los domingos por la tarde a las 17.30.
Desde Ciudad del Cabo hay una gran variedad de excursiones, desde recorridos por el puerto hasta cruceros con champán que salen desde el muelle cinco del V&A Waterfront. Se pueden realizar cruceros para ver ballenas durante la temporada que va de junio a noviembre. Tienen una duración de tres a cuatro horas. Los amantes de las emociones fuertes pueden hacer también una travesía en lancha motora rápida de una hora de duración hasta la playa de Clifton. Otro pasatiempo popular son los cruceros para ver las espectaculares puestas de sol en Table Bay.
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