Girona
Algunas nubes
HOY
máx °C
mín °C
Algunas nubes
MAÑANA
máx °C
mín °C

Gerona exprés en menos de 24 horas

La conversión del aeropuerto de Gerona en el mayor intercambiador de vuelos 'low cost' de nuestro entorno ofrece una excelente oportunidad para conocer esta ciudad catalana cargada de monumentos, con una interesante gastronomía y mucho encanto.

J. M.

Disminuye letraAumenta letra
Actualizado jueves 13/11/2008 10:22 horas

La transformación del aeropuerto de Girona-Costa Brava en el mayor intercambiador aéreo de vuelos low cost de nuestro entorno, con 60 destinos sólo de Ryanair incluidos tres vuelos diarios desde Madrid, ofrece una interesante oportunidad para conocer esta ciudad catalana con encanto.

Se pueden pasar unas horas (esperemos que se solucione pronto la carencia de consigna tanto en la ciudad como en el aeropuerto) o mejor una noche, lo que permite descubrir su oferta cultural, muy en especial durante el otoño cuando se celebra el Festival Temporada Alta.

Ya desde el mismo avión, unos momentos antes de aterrizar, aparece en todo su esplendor el centro histórico de Girona, cargado de monumentos y encaramado en una colina protegida a su vez por murallas. En su interior no tardan en distinguirse las torres de la Catedral y de sus principales iglesias.

El corazón de la ciudad

Ya en tierra lo primero que llama la atención son sus casas multicolores asomadas al río Onyar, un afluente del Ter al que desemboca antes de abandonar el municipio, más allá del Pont de Pedret. Aunque sólo se cuente con un par de horas es posible conocer sus principales monumentos. La estación de autobuses se encuentra a 10 minutos escasos del Puente de Piedra o la Plaza de Cataluña, el corazón de la ciudad.

Varios monasterios y hospitales extramuros se han convertido en interesantes centros culturales o administrativos.

Antes de dirigirse hacia él, vale la pena echar un vistazo justo detrás de la estación, a dos preciosos edificios modernistas de Rafael Masó: La Punxa y la Farinera Teixidor (donde se recomienda tomarse un café en La Farinera). Si se cuenta con tiempo hay una ruta que permite conocer otros edificios de la misma época y estilo, si no es preferible atravesar la Gran Via Jaime I para entrar en el barrio del Mercadal donde varios monasterios y hospitales extramuros se han convertido en centros culturales o administrativos (el opulento hospital de Santa Catalina es ahora la sede de la Generalitat).

Hay varias plazas agradables llenas de restaurantes y bares como la de Santa Susana donde se esconde un museo dedicado al cine muy recomendable o la porticada Independencia que dan paso a la ribera del Onyar con sus características casas pintadas en tonalidades pastel. A sus espaldas se desparrama un espectacular casco histórico.

En su parte baja destacan una serie de callejuelas de origen medieval repletas de tiendas y restaurantes bajo unas curiosas arcadas mientras que lo que era el espacio que ocupaba el antiguo mercado al aire libre ahora Rambla de la Llibertat, es un gran salón urbano lleno de cafeterías y terrazas donde ver y dejarse ver.

El Museo del Arte

La calle Força comunica con la parte alta, atravesando el curioso barrio judío o Cal donde se ha montado un museo sobre la comunidad judía en Girona pudiéndose visitar un curioso baño ritual. Más adelante, grandes escalinatas comunican tanto con la Catedral (vale la pena entrar en su interior y descubrir un inmenso espacio gótico de estilo mediterráneo), como con otras iglesias dentro del recinto amurallado y el Museo de Arte.

En la plaza Josep Ferrater y Mora, frente al Convento de Sant Doménec, se tiene una magnífica vista del entorno.

Fuera del recinto hay que conocer otras iglesias como la de San Felix o la de Sant Pere pero sobre todo no hay que perderselo que se conoce como Baños Arabes, quizás el monumento más complejo e interesante de todo el conjunto. Si se cuenta con 20 minutos extra, se puede recorrer parte del paseo de las Murallas hasta la plaza Josep Ferrater y Mora, frente al Convento de Sant Doménec, desde donde se tiene una magnífica vista general del entorno.

Desde allí se alcanza en pocos minutos la plaza del Vi donde se encuentra el Ayuntamiento y el Teatro Municipal, a dos pasos del puente de Piedra. Esta zona está llena de pequeños restaurantes donde descubrir tanto la cocina tradicional de esta parte de Cataluña, como la realizada por nuevos cocineros que tienen aquí su laboratorio.

 
Buscador de reportajes
Logo de elmundo.es

© 2012 Unidad Editorial Internet, S.L. | Aviso legal | Política de privacidad