Un destino de reyes

Para los occidentales, hasta hace muy pocos años, Hua Hin no era más que un tranquilo y desconocido pueblo de pescadores en la costa del Golfo de Tailandia. Para los tailandeses, sin embargo, era ya un lugar de veraneo antes de que llegase el viajero occidental.

Texto y Fotos: Pedro Madera

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Actualizado jueves 01/04/2010 14:59 horas

El rey Rama V eligió Hua Hin a principios del siglo XX para construir su Palacio de verano. Hoy no falta ni una sola de las grandes cadenas internacionales (Sheraton, Hilton, Hyatt...), que se suman a los muchos hoteles y resorts independientes que han convertido este rincón de Tailandia en un importante centro turístico. Eso sí, sin perder para nada el aire sosegado y familiar que siempre tuvo.

Lo que más destaca en Hua Hin es el silencio y una placentera sensación de bienestar. A lo largo de más de cincuenta kilómetros de costa del Golfo de Tailandia se extiende un gran entramado de hoteles, pueblos y casas de vacaciones. Cada uno de ellos es un paraíso cerrado en sí mismo, pero con un ambiente muy peculiar. Esos días de tormenta, con la temperatura perfecta, nos permite entender cómo es la vida entre la población local. Sus aguas tranquilas y la seguridad que impone la presencia frecuente del rey, han convertido este enclave en una buena opción frente al ajetreo de Pukhet y las otras muchas islas folleto. Aquí predomina el turismo familiar, los viajeros de alto standing y los que buscan tratamientos de spa, la buena mesa y campos de golf.

Y con el tren, el golf

Hua Hin se encuentra a 220 kilómetros al sur de Bangkok, a tres horas por carretera siguiendo la costa del Golfo de Tailandia. Fue la primera localidad turística que se creó en la costa, cuando el rey Rama VII se construyó un palacio de vacaciones y patrocinó un elegante campo de golf en los años veinte. Ésta fue la primera consecuencia directa de la previa construcción del ferrocarril de Bangkok que cambió la vida de este rincón tailandés.

Aún se puede ver la vieja estación de madera, la más antigua de Tailandia, que servía para recibir y despedir
al monarca

Su estación y algunos hoteles de arquitectura colonial reflejan el ambiente de aquellos días. Con el tren no sólo llegó el rey, sino también los cortesanos y las clases altas que querían estar cerca del monarca y pronto aparecieron buenos hoteles para acogerles y ciertas infraestructuras que serían el núcleo del actual Hua Hin. Aún se puede ver la vieja estación de madera, la más antigua de Tailandia, y el vestíbulo real construido en teca, con tejadillos superpuestos de estilo tailandés, que servía para recibir y despedir al monarca. También se puede observar, en una vía apartada frente a la estación, la legendaria locomotora de vapor que arrastraba los vagones reales.

No muy lejos se encuentra el Railway Hotel, el primero de Hua Hin, donde la corte se alojaba antes de que se construyera el palacio. Ahora se ha transformado en un Sofitel de estilo colonial, con unos magníficos jardines. También el actual monarca pasa temporadas en Hua Hin, pero llega en avión y en helicóptero hasta los mismos jardines de palacio. Se sabe que está en palacio por la presencia constante de guardacostas que patrullan las aguas.

'Spas' en lugar de estrellas

Aquí, la calidad del destino ya no se mide por las estrellas. Muchas veces el nivel del servicio y de las instalaciones se establecen en función del spa, en el que prima la armonía y la belleza. Evidentemente, son espacios que han sido concebidos con el gusto refinado y exótico propio de los tailandeses. Las sedas compiten en colorido con las flores naturales que flotan sin rumbo en un estanque de piedra. La música chill out o el sonido del mar ponen la banda sonora a un relajante masaje o a un tratamiento intenso.

Una buena opcion puede ser el Anantara. La palabra de la que ha tomado el nombre proviene del sánscrito y significa «agua interminable, sin fronteras». Al alojarse en este resort es fácil entender el concepto, pero cuando la sensación es más real es cuando se visita su Spa. Dentro el énfasis en el líquido es una constante, por eso a nadie le puede extrañar que la especialidad sean los baños relajantes entre flores y aceites aromáticos, u otros más exóticos como el baño de leche y miel al estilo Cleopatra.

Los Aka son los miembros de una antigua tribu tibetana cuya filosofía de vida se basaba en la armonía y espiritualidad

Si opta por el diseño, su opción puede ser el Aka Hotel Resort & Spa. Los Aka son los miembros de una antigua tribu originaria del Tibet cuya filosofía de vida se basaba en la armonía y espiritualidad de la vida sencilla. Conocidos por su exotismo y sus coloridas vestimentas, esta tribu da nombre e inspiración a este resort de Hua Hin. A la orilla de un extenso lago, las villas de corte minimalista que forman el hotel se suceden transportando al huésped a un mundo de privacidad y aislamiento en un entorno natural. El hecho de que su propietario sea un conocido diseñador de Hong Kong, explica mucho del diseño del conjunto: Suaves tonos grises entre nenúfares y frondosos palmerales. A muchos les llama la atención el buen uso que se hace de grandes piezas de cerámica popular, delimitando los espacios más abiertos.

Posiblemente, la opción clásica sea el Chiva-Som, donde coinciden toda clase de clientes pudientes. Lo primero que el huésped recibe al cruzar la puerta de este santuario de la salud es un diagnóstico y un programa personalizado. La opción más polivalente la encontramos en el Evason Hideway, lugar ideal para quien busca un poco de animación. Situado a pie de una playa dorada, las habitaciones son más sencillas que en otros resorts, pero las zonas comunes y el paisaje son un ejemplo de armonía arquitectónica con todo el sabor exótico. Si buscamos un sitio con buen ambiente... éste es nuestro lugar. Ambiente relajado, copiosos desayunos y toda una filosofía de vida. Su spa es un lugar distinto, con una estética un tanto primitiva, pero sumamente confortable.

 
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