El paraíso natural

Son más de 115 islas las que componen el archipiélago de Seychelles. Bellas, tranquilas, vírgenes y seductoras, se ubican en pleno océano Índico y se han convertido en el destino soñado por aquellos viajeros que buscan tranquilidad y buenas playas, pero también por los aficionados al buceo y, cada vez más, por los amantes de la naturaleza.


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Texto y Fotos: Pedro Madera

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Actualizado miércoles 12/11/2008 17:36 horas

Y es que Seychelles es uno de esos rincones del planeta que permiten todavía soñar con el Edén. Sus míticas e idílicas playas de arena blanca, bordeadas por cocoteros de postal, son la imagen más conocida del Índico. Algunas de sus islas aún se mantienen alejadas de las grandes corrientes turísticas y ofrecen una insospechada riqueza ecológica.

Sólo aquí pueden contemplarse especies como el último pájaro no volador del Índico, el Dryolimnas cuvieri aldabranus, espectaculares colonias de pájaros en la isla Bird, plantas tan extraordinarias como la planta medusa, una de las más extrañas del mundo, o la tortuga más grande del mundo. Pero sin duda el elemento más famoso de su flora es el coco de mar, que sólo crece en el Valle de Mai, en Praslin. Se trata de la semilla más grande del mundo y desde su descubrimiento en el siglo XVIII ha sido codiciada por sus fabulosas propiedades como afrodisíaco y antídoto de venenos. Tiene forma de coco partido, llega a pesar más de 20 kilos y se ha convertido en el símbolo de las islas.

1. Mahé, espectáculo tropical

Mahé

La mayor isla de las Seychelles es un verdadero paraíso en miniatura. Esconde un corazón verde y montañoso y casi 70 playas para escoger. Probablemente es el comienzo obligado y perfecto para cualquier viaje a Seychelles. Aquí se encuentra la capital, Victoria, el aeropuerto internacional, los dos mayores puertos y los mejores hoteles de este pequeño país del Índico. Una red de senderos y de bellas carreteras de montaña conducen a la cumbre más alta del archipiélago y a rincones naturales de sorprendente belleza: playas de arena blanca, exuberantes bosques y plantaciones de té y canela.

Mahé representa la cara más animada y diversa de todas las islas, con mercados llenos de colorido, edificios históricos, tiendas de artesanía, restaurantes, actividades deportivas, dos casinos y la más completa oferta de animación nocturna de la isla. Además, desde la capital se pueden hacer interesantes excursiones a lo largo de la costa o hacia el interior en los curiosos mini-moke, los vehículos típicos de la isla.

Información en: www.seychelles.com.

2. Praslin, el jardín del Edén

Praslin

Las playas de Praslin evocan la imagen soñada del paraíso terrenal: bordeadas de cocoteros, cubiertas de fina arena y jalonadas por inmensas rocas de formas redondeadas. Praslin es la segunda isla de Seychelles. Se encuentra a 37 kilómetros al nordeste de Mahé, a tan sólo dos horas por barco o 15 minutos en avión. En el pasado fue refugio de piratas, pero hoy es sólo un destino tropical. Además de sus bellas playas y de la riqueza coralina de sus aguas que invitan al buceo, esta isla conserva en su interior bosques de un incalculable valor ecológico, como el Valle de Mai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, en el que crece el sorprendente Coco de Mar.

En Praslin se conservan también algunos de los más raros pájaros del planeta, entre ellos el bulbul de Seychelles, la paloma de la fruta y el papagayo negro. La isla es perfecta para una estancia relajada en alguno de sus hoteles, pero también es el punto de partida para visitar otras islas, como La Digue con su pintoresca vegetación, Cousin y Aride, reservas naturales de muchos reptiles y pájaros, Curieuse con sus árboles y sus tortugas gigantes, o los islotes de Coco y St. Pierre, ideales para bucear y practicar deportes acuáticos.

Información en: www.justseychelles.com.

3. La Digue, apacible y colonial

La Digue

La Digue es una de las islas más fotografiadas del mundo. Tranquila y llena de encanto, es famosa por sus grandes rocas graníticas en la playa, que han servido en muchas ocasiones de escenario de anuncios y películas. Esta isla es sólo accesible por barco, a 43 kilómetros de Mahé y seis desde Praslin. La Digue conserva su antigua atmósfera colonial, con carretas tiradas por bueyes en sus carreteras, por las que solo circulan bicicletas, que junto con las carretas son el único medio de transporte. La isla vive a un ritmo diferente, y eso se nota en la cordialidad de sus gentes. Para el visitante, ofrece playas desiertas y extraordinarios bosques. No se puede pedir más a un destino de vacaciones.

Información en: www.seychelles.net.

4. Silhouette, la isla del tesoro

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Los habitantes de Silhoutte, a 17 kilómetros al noroeste de Mahé, creen que todavía su pequeña isla esconde el tesoro que el famoso pirata enterró hace más de un siglo. Su salvaje y primitiva belleza ha permanecido inalterada a través de los años, protegida por la barrera de coral que rodea sus costas. Aquí no hay carreteras y los visitantes pueden explorar el interior de este paraíso recorriendo sus senderos sombreados por la selva ecuatorial.

Silhouette, isla montañosa, está dominada por el Morne Dauban. La mayor parte de la isla está cubierta con una lujuriosa vegetación, palmerales, plantaciones de tabaco, café, canela y aguacates. Quedan todavía en la isla muchas casas tradicionales criollas, una de las cuales es una vieja mansión de plantación. El lodge Silhouette es el único hotel de la isla, con 12 bungalós, dos de los cuales son suites, todos construidos en madera tropical y con vistas al mar.

Información en: www.indian-ocean-islands.com.

5. Fregate, naturaleza en privado

Fregate

La isla de Fregate es el refugio de una fauna y flora excepcionalmente ricas y un magnífico destino para los amantes de la naturaleza. En ella se conservan cincuenta especies de pájaros exóticos únicos en el mundo, como el Magpie- Robin, así como una gran población de tortugas gigantes. La isla tiene cinco buenas playas protegidas por arrecifes de corales cuya principal ventaja es la privacidad.

Su único hotel, el Fregate Plantation House, es pequeño y acogedor, rodeado por una plantación con numerosos árboles, flores y plantas. Desde Mahé, a sólo 15 minutos de vuelo, es fácil hacer una excursión a este paraíso para los amantes de las rutas a pie y los observadores de pájaros.

Información en: www.fregate.com.

6. Bird, el reino de los pájaros

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En Bird los visitantes tienen que compartir la isla con más de un millón de pájaros. Situada a 90 kilómetros al noroeste de Mahé, esta isla es además de un verdadero paraíso para los ornitólogos, una isla privada única, completamente rodeada por una playa de arena blanca. Desde mayo a noviembre, Bird es el refugio de un millón y medio de pájaros charranos que sobrevuelan la isla. Es también el hogar de la gran tortuga gigante Esmeralda, de más de 150 años. El único hotel de la isla ofrece alojamiento en 25 confortables bungalós y numerosas actividades deportivas como el buceo, el tenis o la pesca.

Información en: www.birdislandseychelles.com y en www.bird-island.com.

7. Denis, paraíso de coral

Denis

Denis es un arrecife coralino de aspecto paradisíaco que ofrece a los visitantes la privacidad, relax y paz que sólo puede encontrarse en una isla privada en el océano Índico. Esta isla, situada a unos 80 kilómetros de Mahé y 15 desde Bird, fue comprada hace algunos años por un magnate de la celulosa. Denis es un lugar ideal para los pescadores que pueden salir en alguno de los barcos de pesca que operan diariamente. En las profundidades de los alrededores de esta isla se han batido varios récords mundiales en la pesca de bonito, además de barracudas y dorados.

Un pequeño pueblo con apenas 15 casas y cincuenta habitantes, un faro anglo-francés de principios de siglo, dos prisiones abandonadas, una antigua fábrica de aceite de coco y una capilla ecuménica son los elementos más destacables de la isla. Todo esto, junto con los densos palmerales y un lagoon rodeado por una barrera coralina, la convierten en un agradable lugar. El Logde Denis Island tiene 24 elegantes bungalós muy bien equipados y ofrece gran variedad de actividades deportivas tanto de interior como de exterior.

Información en: www.denisisland.com.

8. Aldabra, la isla de las tortugas

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El atolón de Aldabra es el mayor lagoon del mundo. Rodeado por una estrecha franja de corales, es un tesoro que hasta hace muy poco era sólo accesible para los científicos y los investigadores y que ha sido declarada patrimonio de la Humanidad. Presume de tener cinco veces más tortugas gigantes que las Galápagos y algunos de los últimos ejemplares de ciertas especies de aves, como el Dryolimnas cuvieri aldabranus, o el aldabra Drongo. Tan rico como su superficie terrestre es su fondo submarino, en los que muy pocos humanos se han sumergido hasta ahora. Uno de los últimos rincones inexplorados del planeta.

Información en: www.aldabra.org.

 
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