Puglia por la puerta grande

Limpia e impecable, uno podría pensar que está en una ciudad del norte. La italiana Bari es así: grandes calles y avenidas rectilíneas bordeadas de suntuosos edificios del siglo XIX que acaban en un elegante paseo marítimo frente al Adriático.

Javier Mazorra

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Actualizado martes 16/09/2008 19:37 horas

Todavía hay quien dice que es una de las ciudades más peligrosas de Italia, pero no hay que hacer caso. Esa fama se la ganó Bari hace más de 30 años y, desde entonces, al contrario que Nápoles, ha sabido regenerarse para terminar convertida en la ciudad más atractiva del sur del país. Y éste es el mejor momento para conocerla, ya que hay vuelos directos desde Madrid y Barcelona.

Lo primero que llama la atención es su apariencia impecable, no sólo limpia, incluso rozando lo grandioso. Casi podría uno creerse en una ciudad del norte. Grandes calles y avenidas rectilíneas bordeadas de suntuosos edificios del siglo XIX desembocan en un elegante paseo marítimo frente al Adriático. En el extremo oriental, aparece un castillo medieval, inmenso que podría haber salido de un cuento de caballerías y justo al lado, una ciudadela fortificada en cuyo interior se esconden muchos de sus grandes monumentos.

Desde siempre su puerto ha sido un punto de contacto privilegiado entre occidente y oriente. Por él llegaron desde la costa de Anatolia los restos de San Nicolas que descansan en una iglesia que acoge tanto a católicos como a ortodoxos, siendo una de las grandes figuras del santoral de rusos, griegos y de todas las comunidades eslavas. El estilo predominante de muchos de los edificios del casco antiguo es el románico normando, que no puede disimular su influencia bizantina e incluso árabe.

Siguiendo el 'dolce far niente'

Hay que entrar en la basílica de San Nicolás, pero también en la Catedral y en otras iglesias y palacios que se esconden dentro del laberinto de calles y plazoletas. Para luego volver extramuros y saborear el dolce far niente del mezzogiorno. El clima es tan suave que como ocurre en el sur de España, las terrazas siempre están llenas desde enero a diciembre.

Via Sparano no es la Montenapoleone de Milano o la Condotti de Roma pero les parece mucho y están casi todas las grandes firmas acompañadas de Zara que siempre sabe colocarse en el mejor sitio. A la hora de comer Bari guarda muchas sorpresas y es por ello quizás que tiene fama de ser de ser el sitio donde mejor se come en el sur de Italia.

Pero quizás el mayor atractivo de esta pequeña metrópolis que apenas supera los trescientos mil habitantes es Puglia, la región de la que es capital, una de las más ricas desde un punto de vista monumental de esta parte del Mediterráneo que se transforma en Adriático.

Castillos normandos

Sin salir de la misma provincia de Bari, se pueden ver docenas de castillos de origen normando, perfectamente conservados como el del Monte; poblaciones construidas en estilo barroco como Altamura en la comarca de la Murgia aunque quizás nada es comparable al fenómeno de los Trulli, un tipo de construcción única en el Mediterráneo que se caracteriza por sus curiosas cúpulas que se multiplican hasta el infinito. Aunque se pueden ver por toda la región, sólo en Alberobello hay cientos de ellas, pudiendo incluso alojarse dentro de un trullo.

Después casi a tiro de piedra, están Lecce, Foggia, Taranto ciudades con enorme interés, donde los griego y lo romano se funde con el barroco. Y por ahora se mantienen fuera de los grandes circuitos turísticos.

A nivel de naturaleza, pocos sitios son comparables en el país con el Parque Nacional de Gargano que incluye pequeñas maravillas como el archipiélago de las Tremiti. Cualquier momento del año es perfecto para acercarse a esta parte de Italia, incluso en febrero cuando en Putignano se celebra el carnaval más antiguo de Europa, desde 1394.

 
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