R. UNIDO
El nuevo Carnival Splendor, de la compañía Carnival Cruises, surca las aguas del Mediterráneo desde el 11 de septiembre. La diversión -y también la sorpresa- están aseguradas gracias a una oferta prácticamente infinita de ocio, gastronomía y cuidado personal. Así transcurre un día a bordo del Carnival Splendor.
En la década de los 70 las peripecias catódicas del Capitán Stubing y su tripulación hicieron a muchos soñar con el glamour de unas vacaciones en crucero. Ya entrados en el siglo XXI, una travesía en barco se ha convertido en una forma más de viajar y, para muchos, en toda una filosofía de vida. Y es que los nuevos cruceros no sólo llegan a cualquier rincón del planeta, sino que a bordo ofrecen desde inmensos spas a casinos, boutiques o parques acuáticos, abrumando al pasaje con una oferta de ocio infinita.
Este es el caso del recientemente inaugurado Carnival Splendor, propiedad de Carnival, la mayor naviera del mundo. Con la intención de condensar en una única nave el mayor número de servicios, este buque de dimensiones ciclópeas y espíritu eminentemente lúdico se ha convertido, según sus promotores, en el mayor barco de la categoría "fun ship", con capacidad para más de 3.000 pasajeros.
Haciendo honor a su nombre, el Carnival Splendor es un derroche de medios: desde la decoración hasta el atento servicio dispensado por la tripulación, sin obviar las posibilidades de entretenimiento. A bordo del Splendor es imposible aburrirse o, en su defecto, no encontrar algo en lo que emplear el tiempo durante la travesía: teatro, cine de verano, jacuzzis, piscina en la cubierta central (con techo retráctil, para cuando el tiempo en alta mar no acompañe), casino, piano bar, discoteca, boutiques (sólo abiertas cuando el barco se encuentra en alta mar y con precios libres de impuestos), una -poco frecuentada- biblioteca... Las posibilidades son infinitas y en ocasiones rozan lo excéntrico: desde subastas de arte a números 'improvisados' de brakedance tras el cóctel con el capitán, pasando por la celebración de bodas (con alquiler de trajes -para él y ella- incluidos).
El 'envoltorio' para tanto derroche de animación puede antojársele algo excesivo al pasajero europeo, poco acostumbrado al gusto norteamericano. La decoración del Carnival Splendor, a cargo de Joe Farcus -responsable del diseño de interiores de otros barcos del consorcio-, se ha concebido como una celebración de lo "magnífico, brillante y elegante" (sic). Y pese a que los espacios comunes no dejarán de sorprenderle, los camarotes conceden una tregua (si no por la contención de colores, al menos por la presencia del mar al otro lado de la ventana).
Viajar con niños no siempre es fácil, pero en el Carnival Splendor han pensado hasta en el más mínimo detalle y han diseñado distintos programas que abarcan a grupos de edades específicas: Camp Carnival para niños de 2 a 11 años, Círculo C (de 12 a 14) y Club O2 para adolescentes de 15 a 17 años. Dependiendo de la edad, los pasajeros más jóvenes contarán con menús infantiles en los restaurantes, guardería, toboganes acuáticos en cubierta, discoteca 'light' y sala de videojuegos, entre otras instalaciones.
El completo programa de animación para los más pequeños permitirá a los padres disfrutar del suyo propio. El Carnival Splendor se muestra especialmente orgulloso de su centro de bienestar, el Cloud 9 Spa (lo que viene a ser en castellano el Spa del Séptimo Cielo). Las cifras hablan por sí solas: 2.000 metros cuadrados, 17 cabinas para tratamientos (individuales o en pareja), piscina de hidromasaje (atención a los dragones orientales que penden del techo acristalado), hammam, una sauna con vistas inigualables a proa (aunque el concepto sauna es aquí un poco heterodoxo), duchas frías y calientes...
Los huéspedes que reserven los camarotes y suites situados en la misma cubierta que el Cloud 9 Spa tendrán acceso ilimitado al centro y a sus instalaciones, prioridad en las citas, libre uso de amenities, pantuflas y albornoces en sus camarotes, así como entrada gratuita al gimnasio. La entrada al spa para el resto de pasajeros cuesta 25 dólares (las bebidas, compras y servicios que contrate en el barco siempre se cargarán a su tarjeta en la moneda estadounidense) y permite disfrutar de la citada piscina, salas de vapor y duchas.
¿Qué fue antes, la gastronomía o el ocio? En el Carnival Splendor son dos conceptos que van de la mano: no se asuste si, en medio de la cena, el mismo camarero que le sirve cola de langosta deja a un lado la bandeja, se enfunda un bolero multicolor y comienza a bailar subido a la mesa, junto al maître y otros camareros que hacen los 'coros' [ver vídeo]. Lo que la primera noche es una media sonrisa -o incluso la tentación de esconderse bajo la mesa por verguenza ajena-, evolucionará la velada siguiente hacia un tímido movimiento del pie al compás de la música... hasta que el último día se despoje de todo pudor para acompañar a su camarero en los contoneos de cadera.
Anécdotas aparte, el Splendor agasaja a su pasaje con un despliegue gastronómico que reta al estómago más solvente: desde un menú convencional (aunque no por ello menos variado) hasta cocina internacional liderada por el sushi, el wok mongol y el tandoori de la India. Se puede comer a la carta en restaurantes como The Black Pearl, The Golden Pearl y The Pinnacle. Decantarse por un bufé (cada día distinto) en The Lido. Y darse un capricho en rincones como The Coffee Shop, una cafetería a la que acuden los incondicionales del expreso y del capuchino, siempre acompañados por una repostería sublime (no se vayan sin probar la tarta de zanahoria).
En el barco el servicio de camarotes funciona las 24 horas del día -gratuito- y los huéspedes pueden solicitar en cualquier momento, de día o de noche, que les lleven a su habitación sándwiches fríos y calientes, ensaladas...
El Carnival Splendor, que ha pasado los meses estivales surcando el Mar del Norte, comenzó el 11 de septiembre un crucero único de 12 días, de Londres a Roma (más exactamente del puerto de Dover a Civitavecchia), para luego iniciar una serie de viajes de 12 días por el Mediterráneo, desde el 23 de septiembre al 17 de octubre de 2008.
Más información en: www.carnival.com, www.unmundodecruceros.com y en www.cruceroslatitud4.com.
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