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Blog Blog Crónicas de un nómada, por Francisco López Seivane

El más garífuna de los pueblos beliceños

Pues nada, como les adelantaba en mi crónica anterior, decidí viajar de Coppola a Coppola, del Lodge del Mountain Pine Ridge al de Hopkins, en mi todoterreno. Aún me quedaban muchas cosas por ver en este pequeño país...

... Así que tomé la carretera del sur hacia Hopkins, atravesando un terreno ondulado, alfombrado de selva y naranjos. Al oeste, las montañas Mayas, que perfilan su ristra de crestas sobre un cielo azul, sirven de refugio a los últimos jaguares que quedan en el mundo.

Cronicas de un nomada

Muy cerca, como si el tiempo no hubiera pasado, los garífuna, descendientes de los esclavos que se rebelaron contra los ingleses en la isla de San Vicente, se arraciman en un par de insólitas comunidades. Hopkins es el más garífuna de los pueblos beliceños. Llegar allí es como entrar en otro mundo. Numerosas casas destartaladas, construidas sin orden alguno sobre pilotes de madera se esparcen entre la solitaria carretera y la inacabable playa de arenas blancas de coral.

Allí suena la marimba, mientras los negros bailan la punta, arrastrando los pies y moviendo frenéticamente las caderas. La comida, el idioma, de resonancias africanas, el color de la piel y las voluminosas redondeces de las matriarcas garífuna nos hablan de otros tiempos y nos regalan la inapreciable estampa viva de una cultura que apenas suma ocho mil individuos repartidos en pequeñas comunidades por el golfo de Honduras.

Cronicas de un nomada

Entrar en Hopkins, ya digo, es como viajar en la máquina del tiempo. Allí, uno va a los lugares caminando o en bicicleta, se queda ensimismado contemplando las musarañas y aprende enseguida a beber y a pensar a cámara lenta. Nadie sabe a ciencia cierta dónde ni cuando aplican su energía los garífuna para procrear tantos hijos, aunque el inmenso trecho de playa solitaria que se extiende en ambas direcciones hasta el infinito acoge cada atardecer los arrumacos amorosos de las parejas más jóvenes, que se pierden cansinamente abrazados en la penumbra del horizonte, descalzos, sin camisa y sin problemas, mientras los invitados de Coppola se toman un martini con hielo en la veranda del hotel.

Sobre el blog

Estas crónicas se nutren del asombro, la emoción, los hallazgos, personajes y reflexiones que me salen todos los días al paso, en cualquier lugar.

Sobre el autor

Para FLS, filósofo de vocación, colaborador habitual de EL MUNDO, conferenciante, escritor y viajero, "lo mejor de un viaje es contarlo". Entre sus libros destacan 'Viaje al silencio', 'Cosas que aprendí de Oriente' y 'La Europa escondida'.

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