A medio camino entre Hawaii y Sydney, está la auténtica isla del tesoro, la que inspiró a R.L. Stevenson para escribir su famoso libro. Estamos en Samoa, una idílica isla de los Mares del Sur que ha conservado su fama de paraíso terrenal.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_0.jpg)
Estamos en Samoa, una idílica isla de los Mares del Sur que ha conservado su fama de paraíso terrenal, en la que aún se respira la hospitalidad y la felicidad que encontraron los soñadores y escritores de otros tiempos.
A Samoa hoy se llega en avión cómodamente, más o menos, y una vez allí, sólo hay que dejarse llevar. Encontrar los tesoros de la isla no es difícil. Proponemos algunas pistas.
![[foto de la noticia]](http://estaticos04.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_1_0.jpg)
Apia, la capital de Samoa Occidental, es el primer contacto con el país. Está en medio de una bahía luminosa y dominada por el volcán del monte Vaea, que se nos muestra cubierto por la brillante vegetación tropical. Apia es el centro de Upolu, la principal isla del país. Las otras son Savai'i, menos poblada y más conservadora y tradicional, y otros siete atolones de los que sólo dos, Monomo y Apolima están habitados. Apia conserva la imagen típica de un antiguo puerto comercial de los Mares del Sur, con sus almacenes y sus iglesias pintadas de blanco y sus casas con techos de palma mirando al mar. A su mercado central, uno de los mejores mercados de todo el Pacífico Sur, se puede ir de día y de noche: la actividad no cesa nunca, ya que las familias de los vendedores dejan siempre a alguien durmiendo en sus puestos para no perderlos.
Por el día, el mercado se convierte en una exposición lujuriosa de productos locales: naranjas, plátanos, calabazas, cocos, aceite de coco, atados de hojas extrañas, bulbos de taro, picadura de tabaco, hojas trenzadas de tabaco, frutos del pan, huevos, caña de azúcar, raíces misteriosas y productos insólitos, como banana y taro asado, pescado seco, cáscara de coco quemada, hojas de banano que envuelven cualquier cosa o misteriosos ungüentos para la piel.
En un extremo del mercado seguro que se pueden contemplar extrañas reuniones: los hombres se concentran alrededor de una cacerola llena de una bebida oscura, llamada 'kava', para beber y charlar durante todo el día. Apia es la imagen clásica de la relajada y tranquila vida del Pacífico.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_2_0.jpg)
Las cámaras fotográficas pueden echar humo en Samoa. Todo parece realmente sacado de las imágenes paradisíacas de los viejos libros de viajes. Y es que Samoa se ha ganado a pulso su fama de paraíso, tanto por su forma de vida como por el magnífico paisaje de sus islas volcánicas, dominadas por altas cimas cubiertas de una brillante vegetación (el monte Filo, en Upolu y el Monte Silisili en Savai'i) y rodeadas de arrecifes coralinos que dibujan un sorprendente fondo marino de cambiantes tonos verdeazulados.
Pero donde las cámaras de fotos no pararán es ante sus gentes, que guardan muchas de sus tradiciones, a pesar de la llegada de Internet y de otras costumbres occidentales. Las muchachas pasean sin prisa por las playas de arena blanca, los jóvenes regresan de sus trabajos con la tradicional túnica atada a la cintura que deja ver sus complejos tatuajes y en los encantadores pueblos de la isla de Upolu todos parecen dedicados exclusivamente a disfrutar del deporte nacional, el 'kirikiti', una especie de cricket disputado por mujeres.
![[foto de la noticia]](http://estaticos02.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_3_0.jpg)
La literatura tiene aquí un lugar mítico. Quien viaja a Samoa, tarde o temprano termina en Vaillima, la casa en la que R.L. Stevenson escribió sus últimas obras, ya enfermo de tuberculosis. El novelista escocés llegó a Samoa por primera vez en diciembre de 1889, se enamoró de la isla y compró un terreno a precio de ganga cerca de Apia, en las laderas del monte Vaea. Tras viajar durante años por el Pacífico, volvió para construirse aquí su casa definitiva en la que aún escribió sus últimas obras.
Hoy es la mejor casa de estilo colonial de la isla, convertida en residencia del primer ministro. Desde Vailima, un camino abierto en el bosque lleva hasta la cima del Vaea, dónde reposan sus restos y los de su esposa. Sus tumbas, pintadas de blanco, destacan en un claro desde el que se contempla el mar con la línea dibujada de los arrecifes. Es un lugar solitario, hermoso y conmovedor. En uno de los lados de la tumba está grabada la elegía que Stevenson escribió para su epitafio de viajero, que termina con estos versos:
"De vuelta del mar, ya está en casa el marino,
en casa el cazador, ya volvió de los montes".
![[foto de la noticia]](http://estaticos03.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_4_0.jpg)
Además de Vailima en Samoa, hay otros muchos lugares paradisíacos: bosques cubiertos de musgo, abundantes lagos, cascadas, campos de lava y playas por las que apenas se asoman los turistas, como la de Saleapaga, frente al islote de Nu'utele, la de Mulivai o la bellísima playa de Fale.
Regreso al Paraíso, un lugar idílico de arena rodeada por un bosque de palmeras que se inclinan hacia el agua. Aquí fue dónde Gary Cooper rodó en 1951 la famosa película del mismo nombre. Un lugar de cine dónde la vida fluye entre la tranquilidad y el no hacer nada...
![[foto de la noticia]](http://estaticos04.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_5_3.jpg)
Desde Upulu un ferry lleva a Savai'i, algo más grande pero menos habitada. Una carretera construida hace pocos años rodea completamente la isla, pero lo mejor es adentrarse a pie por caminos hacia el interior de la selva o por los inmensos campos de lava. A excepción de los pequeños pueblos de la costa este y sudoeste, la isla se mantiene en estado salvaje y natural, ocultando algunos de los lugares más fascinantes del Pacífico, como la pirámide de Pulemelei, el monumento megalítico más grande de la Polinesia, prácticamente cubierto por la vegetación.
Es en esta isla de Savai'i dónde encontramos en su estado más puro las tradiciones samoanas, como la del 'fale' o vivienda tradicional, sin paredes y con un techo hecho de hojas de palma que se apoya directamente sobre postes de madera. O como la costumbre de ir todos a la iglesia cada domingo, vestidos de blanco inmaculado para pasar luego el día en familia y descansando.
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_6_0.jpg)
Una de las experiencias que no hay que perderse son los platos típicos. La cocina tradicional no es muy sofisticada, pero sí muy auténtica: se basa en las hojas de taro, la fruta del pan, la crema de coco, los plátanos, el pescado crudo y la carne de cerdo y pollo. La bebida nacional es el 'Kava' y el plato más tradicional es el 'palusami' (crema de coco envuelta en hojas de taro -un tubérculo- y fruto del pan), cocinado sobre piedras calientes y servido con taro cocido y pescado.
En los restaurantes hay que tener en cuenta que se come mucho antes que en España y que cierran muy pronto. El mercado central puede ser un lugar perfecto para probar platos tradicionales de pescado, taro y crema de coco y para beber una auténtica taza de cacao.
![[foto de la noticia]](http://estaticos02.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_7_1.jpg)
El hotel más clásico de Samoa es el Aggie Grey's (Tfno: (685) 22880 | E-mail | aggiegreys.com), un hotel de aire colonial que es toda una referencia para los grandes viajeros. Fue creado en 1933 por Aggie, una mujer excepcional que fue una verdadera institución local. De ella se decía que había sido la inspiración de James Michener para crear su personaje de Bloody Mary en 'South Pacific'. Hoy, las habitaciones del hotel tienen los nombres de sus huéspedes ilustres, como Gary Cooper y William Holden y lo llevan sus hijos y nietos.
Del edificio original, construído en madera, se ha mantenido el estilo y la fachada colonial, pero se reformó y modernizó hace ya algunas décadas y se añadió una serie de agradables bungalows. Lo que sí se mantiene es la hospitalidad que le dio fama y un cierto estilo polinesio-británico: guirnaldas de flores de bienvenida y un te con sandwiches a la hora adecuada.
![[foto de la noticia]](http://estaticos03.ocholeguas.com/imagenes/2008/08/19/1219140238_extras_ladillos_8_0.jpg)
El tiempo es una excusa para todo. Samoa se encuentra exactamente al otro lado del mundo. Hay 12 horas de diferencia horaria con España (11 respecto a Greenwich). Para llegar, hay que hacer varias escalas, por ejemplo con Air New Zeeland, que hace escala en Los Ángeles. La moneda es la Tala (o dólar de Samoa Occidental, que se divide en 100 Sene). No es convertible fuera del territorio y no se puede sacar del país, El idioma oficial es el samoano, pero el inglés está bastante extendido. La venta de sellos y dominios en Internet son una buena fuente de ingresos. ¡Animo!, Samoa espera.
2008 © Unidad Editorial Internet, S.L. | Aviso legal | Política de privacidad