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Blog Blog Ventanilla o pasillo, por Javier Mazorra

¿Dónde está la consigna?

Hay pocas cosas más frustrantes en un viaje que tener unas cuantas horas para visitar una ciudad y no saber dónde dejar el equipaje.

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Encontrar una consigna ha dejado de ser algo automático desde que los ataques terroristas han complicado los temas de seguridad. Aunque no se sabe por qué no hay una política común al respecto, a pesar de las muchas comisiones intergubernamentales que existen en la Comunidad Europea.

Si en Madrid o Barcelona, después de breves periodos sin ellas, han vuelto tanto en los aeropuertos como en las principales estaciones ferroviarias, sólo hay que irse a Paris o Roma para comprobar que no es siempre tan sencillo dejar una maleta.

En todo Francia es imposible dejarla en un aeropuerto, salvo en Roissy-Charles de Gaulle, en dónde existe una empresa, FlyBag, que por diez euros se ocupa de ello de forma privada. Se encuentra en la Terminal 3, por si alguien quiere utilizarla.

La situación en las estaciones ferroviarias es algo mejor, pero siempre de forma limitada y en verano, la consigna de una estación, como la de Austerlitz, puede estar llena a partir de una cierta hora. En Roma hay consigna en el aeropuerto de Fiumicino, pero no existe en Ciampino, dónde llegan muchos de los vuelos Bajo Coste.

Existe la opción de dejarla en la estación Termini pero, como ocurre tantas veces en Italia, el servicio está tan mal organizado que se puede pasar uno esperando horas para entregarla y otro tanto en el momento de recogerla. Lo sufrí hace poco y, aunque lo aproveché para hacer amigos y compartir experiencias, las cuatro o cinco horas que tenía para volver a dar una vuelta por una de mis ciudades favoritas, se quedaron en prácticamente nada.

En Gran Bretaña, el lugar dónde más en serio se toman los temas de seguridad de todo Europa (han desaparecido las papeleras de los aeropuertos por completo, salvo en las puertas de salida, después de haber pasado todos los controles) cuentan con consignas, pero siempre colocadas en lugares apartados y siendo obligatorio pasar el contenido por el consiguiente túnel de seguridad. No sé cómo no se han fijado que, por lo menos en el tema de las papeleras, los franceses lo han solucionado colocando bolsas transparentes en lugares bien visibles y vigilables.

Como casi siempre los holandeses son pioneros en el tema y no sólo tienen consignas en los lugares que uno se espera pero también dentro de las terminales del aeropuerto, dónde han colocado cajas de seguridad. Si de pronto uno tiene que pasar cinco horas esperando un vuelo de conexión, deja el equipaje de mano en una de esas cajas y se va directamente a ver una exposición en el Rijksmuseum.

Sobre el blog

Ventanilla o pasillo: El éxito de un viaje no sólo depende de las bondades del destino a donde uno se dirige...

Sobre el autor

Javier Mazorra es historiador del arte y cuentaviajes, dos vocaciones que comparte tanto en diarios, como en radio, revistas o en la web www.javier-mazorra.com.