Ficha práctica

  • DÓNDE

    Hotel Ostel. Wriezener Karree 5. Berlín. Tfno: + 49 30 25 76 86 60. www.ostel.eu.

  • HABITACIONES

    39 habitaciones: de scouts (tipo albergue), individuales, dobles con baño compartido, dobles con baño individual y 8 apartamentos.

  • PRECIO

    Desde nueve euros la noche por persona (habitación scout) hasta 61 euros (habitación doble con baño individual).

  • CATEGORÍA

    2 ó 3 estrellas.

  • TIPO DE HOTEL

    Amigos, jóvenes, mochileros, escapadas de fin de semana, curioso.

Dormir en la Alemania comunista

Lucía Martín

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Actualizado lunes 25/08/2008 11:27 horas

En la película Good Bye Lenin los habitantes de la RDA se apresuraban, tras la caída del Muro, a deshacerse de sus enseres, ansiosos por abrazar el capitalismo, sistema que era visto entonces como salvador de sus estrechas existencias. Pero hubo quien, unos cuantos años después, se afanó en justo lo contrario: recuperar esos mismos armarios, mesillas, mesas, lámparas e incluso el papel pintado que un buen día tiraron a la basura los Ozzys, habitantes del Este.

Es el caso de Daniel Helbig, uno de los propietarios del Hotel Ostel en Berlín, establecimiento que revive la época de la extinta RDA con una decoración ad hoc a la de aquellos años. Dice que la idea le vino un día que había bebido de más, pero sea como fuere, el éxito no se ha hecho esperar, tanto que ha tenido que abrir un segundo hotel justo al lado del primero.

Daniel confiesa que consiguió todo el mobiliario gracias a la buena voluntad de las abuelas, los amigos y a E-Bay, dónde tuvo que comprar a precio de oro los rollos del colorido papel que cubre las paredes de las habitaciones.

Ostel está situado a pocos metros de East Side Gallery, uno de los tramos más grandes del Muro que todavía permanece en pie, cerca del río Spree. Entrar en el hotel es como trasladarse al pasado: en el hall, cuatro relojes con las horas de las ciudades comunistas (Pekín, Berlín, La Habana y Moscú) dan la bienvenida al visitante, mientras una vetusta televisión emite un documental con un jovencísimo Fidel Castro dando un discurso.

Tras el susto de contemplar al mandatario cubano siendo adolescente, el siguiente shock temporal tendrá lugar en las habitaciones: se puede optar entre las scout bunks (versión comunista de los boys scouts idóneas para grupos de amigos), las individuales, las dobles y los apartamentos. En todas no hay más elemento decorativo que un retrato del que fuera mandatario rojo, Erich Honecker. Una mesa, una mesilla, la cama... Ni siquiera hay tele. Por todo lujo, una radio, en perfecto estado de funcionamiento, eso sí.

Y es que los años anteriores a la caída de la pared separatista no fueron muy alegres en el Berlín oriental, cuyos apartamentos eran sobrios, al igual que el ambiente del país. Pero merece la pena, y mucho, hacer este viaje al pasado en este singular hotel, cuyos precios también parecen anclados en la Alemania dividida de antes de 1989.

Servicios

El hotel no tiene cafetería, pero ofrece a sus huéspedes la posibilidad de tomar un desayuno, también a precios comunistas, en un establecimiento cercano (el ticket cuesta 3,5 euros). El hotel cuenta con un jardín en el que se hacen barbacoas, ofrece Internet gratis en el lobby y permite alquilar bicicletas de forma gratuita. Tienen una pequeña tienda dónde venden recuerdos y productos de la época.

Nos gusta por

El ambiente, tan estupendamente bien logrado por parte de sus dueños. También, porque está bien situado y sus precios no tienen competencia.

Cómo llegar

La compañía EasyJet (Tfno: 807 07 00 70 | easyjet.com) ofrece vuelos diarios desde Madrid. Berlín cuenta con tres aeropuertos: Tegel, Tempelhof y Schönefeld. Están conectados con el centro con líneas de metro, tren de cercanías y autobuses.

Prohibido perderse

Para continuar con el viaje comunista, nada mejor que pasear por el cercano East Side Gallery, uno de los fragmentos del Muro más extenso que se ha conservado y que fue decorado hace unos años con murales y graffitis por un centenar de artistas de todo el mundo. Allí se encuentra pintado, por ejemplo, el beso entre el jefe del Estado, Erich Honecker y Leonid Brezhnev, líder de la Unión Soviética. El recorrido por el pasado requiere también una visita al DDR, museo interactivo situado en la isla de las pinacotecas y que, también, revive esta época (ddr-museum.de | Tfno: + 49 30 847 123 731). Allí podrá escuchar programas radiofónicos de esos años, entrar en una cocina del Este, subirse a un Trabant o convertirse, por unos minutos, en un miembro de la Stasi. Otro recorrido histórico es el que proponen los paseos bajo el suelo de la capital. Si la superficie de ésta quedó dividida en dos, bajo tierra se llegaron a construir 75 puestos fronterizos de control que no fueron totalmente destruidos hasta 1996 (berliner-unterwelten.de). Realizan visitas en español.

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