The Norfolk (Harry Thuku Road. P.O. Box 58581-002200. Nairobi. Kenia. Tfno: 254 20 250 900. Fax: 254 20 260 200. www.fairmont.com/
NorfolkHotel. E-mail: kenya.reservations@
fairmont.com.
168 habitaciones (moderadas, tipo Fairmont, de lujo, suites junior, dúplex de lujo y la suite Acacia, la más sofisticada).
Desde 200 ¤/noche en la más sencilla hasta 325 ¤ en la suite Acacia. La ejecutiva son 307 ¤, la duplex de lujo 275 ¤ y las tipo Fairmont, 225 ¤.
5 estrellas
De lujo
Acabó de construirse (la primera versión, luego vendrían muchas más...) en la Navidad de 1904, época en la que Nairobi no era más que un caótico campamento montado para que los obreros que debían llevar la línea férrea desde Mombasa, en la costa, a Uganda hicieran parada y posta. Es más, la primera impresión que cualquier visitante soltaba sobre la ahora capital keniata no se refería a otra cosa que "polvo y más polvo", como sobre el lejano oeste americano algún tiempo atrás.
En ese cruce de caminos desérticos, aventureros incautos, fiebres altas y cazadores en busca de emociones, marfil y gloria surgieron las primeras piedras del hotel The Norfolk. Su dueño, el militar inglés C.G.R. Ringer, pretendía así distanciarse del resto de bochornosos alojamientos de la zona. E incluso se le ocurrió llevar a los huéspedes en rickshaw hasta la mismísima entrada, ésa que todavía conserva el aire señorial de la colonia. Desde entonces, ese tipo de carruaje es el emblema del hotel y pueden admirarse varios de ellos en el patio interior, junto al espléndido Ford Roadster de 1928.
Los propósitos de Ringer estaban claros: el Norfolk debía convertirse en referencia obligada... pero no para cualquiera. Sus clientes los buscaba entre diplomáticos nacidos bajo el sello de su Graciosa Majestad y ambiciosos hombres de negocios que, entre safari y safari, 'tomaban' la capital como centro de operaciones. Sigue ocurriendo lo mismo, sólo que las cazas de hoy en día ya sólo son fotográficas.
Con esa filosofía de exclusividad, el hotel pronto se convirtió en morada de aventureros como Karen Blixen, autora de Memorias de África. De hecho, lo primero que pisó nada más llegar a Kenia fue el Norfolk, donde la esperaba su futuro marido para casarse. Ahora, la suite 727 luce su nombre en la puerta. Una vez dentro, legendarias fotografías suyas en color sepia se reparten entre los dos ambientes, el del living room con su escritorio victoriano y el del aposento con cama señorial labrada en madera, baño de mármol, inevitable moqueta y esa sensación de bienestar y calidad onmipresente en el complejo.
La descripción se repite en el resto de suites del hotel, estructurado en pequeñas casas de campo de ladrillo rojo en torno al patio interior. En otra de ellas se hospedó Teddy Roosevelt antes de partir, en 1909, hacia el mayor safari de la historia, que duró casi un año. Fe de ello dan las paredes del Norfolk, donde el vigésimo presidente de Estados Unidos aparece retratado con su bigote blanco y salacot (tipo de sombrero) africano frente a un terrible león. Y es que se dice que el norteamericano mató más de 500 animales, muchos de ellos en peligro de extinción.
No llegó a tanto Winston Churchill en su etapa como secretario de Estado para las Colonias, quien tras su visita a Kenia (y al Norfolk) dejó dicho que no creía en el mito del "país del hombre blanco", como venía imponiéndose, y que la consideración social de las tribus nativas debía cambiar.
Una opinión contraria a la de Lord Delamere, colono que se convertió en líder de los que creían en una Kenia blanca. Su papel en la I Guerra Mundial fue tal que llegó a organizar reuniones en el propio Norfolk para planificar la lucha de los ingleses contra el ejército alemán de la actual Tanzania. El hotel volvería a ser crucial en la II Guerra Mundial, cuando se convertió en prisión para los germanos que vivían en la entonces África Oriental inglesa.
Para esa época, el Norfolk ya había cambiado de manos varias veces y ahora le tocaba el turno a la familia Block, de origen judío y víctima de un atentado en 1980. La bomba devastó el hotel en plena cena de Nochevieja, matando a 15 personas, pero los Block lo recompusieron a la vieja usanza antes de venderlo en 1989 a la cadena Signet Hotels. Luego, en 2004 se haría cargo el grupo Fairmont, con resorts en Londres, Hawai o México, y que está llevando a cabo una importante remodelación para que el Norfolk siga siendo, aún más, el punto de encuentro más chic de toda Kenia.
El hotel cuenta con tres restaurantes, en los que se pueden degustar sofisticados sandwiches de apariencia perfecta, tilapia del lago Victoria o crema de Amarula quemada. Entre el resto de servicios destacan tres centros de conferencias, uno de salud con gimnasio, piscina, sauna, jacuzzi, peluquería, guardería, librería y tienda de regalos. En ésta es posible adquirir desde fotografías antiguas a abalorios de llamativos colores realizados por una asociación de mujeres pobres con fines solidarios. Bajo el nombre de Kazuri Beads (kazuri en swajili significa pequeño y bonito), los diseños se moldean y cuecen antes de darlos forma.
Su terraza Lord Delamere, el punto de encuentro más célebre y chic de Nairobi. Su reconocido chef, Abdalla Masoud, piensa introducir en breve diferentes tapas del mundo, incluidas las españolas. Se desvive por cualquier plato de la carta, que incluye comida china, italiana, asiática y local, pero con toques internacionales.También destacan los postres y platos especiales para vegetarianos.
Por su café gourmet, con un fresco sabor a menta. Tan exclusivo es que sólo se dispensa en el hotel, y una taza cuesta 10 dólares.
Su decoración edwardiana, entre muebles de madera y sobria personalidad, tonos ocres conjugados con azules oscuros, lámparas de araña y aparadores decimonónicos.
Su impecable servicio de atención al cliente, cuyo lema se resume en food, ambiance y service, lo que en swajili traducen por tatu, tres en español. El servicio de habitaciones para pedir algo de comer funciona las 24 horas del día.
Brussels Airlines (www.brusselsairlines.es) vuela desde España a Nairobi, vía Bruselas, todos los días de la semana menos miércoles y domingos.
British Airways (www.britishairways.com) también vuela hasta la capital keniata, pero vía Londres, mientras que KLM (www.klm.com) lo hace desde Amsterdam. A partir de 800 euros.
Un safari, ya sea en globo o a bordo del típico todoterreno descapotable, por la Reserva Nacional Masai Mara, al sureste del país.
Visitar la impresionante Cascada Thomson en Nyahururu, el pueblo más alto de Kenia, una vez atravesada la línea ecuatorial.
Recorrer la hacienda cafetera en la que habitó Karen Blixen, autora de Memorias de África. Situada a las afueras de Nairobi, ahora es un barrio acomodado.
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